Niños menores de tres años en guarderías de las Islas Baleares representan el 43%.

En las Baleares: 43 por ciento de los menores de tres años en la guardería – qué está cambiando

Cada vez más familias llevan a sus pequeños durante el día a la guardería. En las Baleares, ya casi el 43 % de los menores de tres años asisten a un centro de cuidado, un aumento que genera preguntas y alivio a la vez.

Más niños pequeños en cuidado – y se nota

Cuando camino un martes por la mañana alrededor de las 8:30 por el Passeig de Palma, veo más cochecitos que antes. Madres y padres, bolsas en la mano, breves encuentros en la esquina de la calle, un apresurado «¡Hasta luego!» frente a la guardería. Las estadísticas confirman la sensación: en las Baleares, ahora alrededor del 43 por ciento de los niños menores de tres años asisten a una guardería, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

¿Por qué el aumento tan brusco?

Hace veinte años la proporción era significativamente menor. En dos décadas la cuota se ha más que duplicado. Eso no se debe solo a una tendencia: los ayuntamientos han invertido masivamente en plazas, se han ampliado los servicios públicos y las entidades privadas sin ánimo de lucro han aumentado su oferta, como muestra el mapa interactivo de plazas libres en guarderías de las Baleares. Al mismo tiempo, hoy trabajan más progenitores — turnos, contratos flexibles, o simplemente la necesidad de horarios de cuidado regulares.

Una madre de El Terreno, Carla (33), cuenta: «Para nosotros, la guardería fue un alivio: mi pareja y yo ahora compartimos las rondas de la mañana. Sin un lugar fijo no lo habríamos conseguido.» Esos testimonios los oigo con frecuencia.

Aún por debajo de la media española

A pesar del aumento, las Baleares siguen por debajo de la media nacional, según estadísticas de educación y cuidado infantil de Eurostat. Regiones como el País Vasco o Galicia tienen tasas de cuidado más altas — en parte por políticas familiares distintas, en parte por estructuras laborales distintas. Además, la región ha registrado un descenso de nacimientos reciente, como detalla Crisis de natalidad en las Baleares: ¿Qué significa la caída para Mallorca?. Esto muestra: ampliar no basta, también es cuestión de accesibilidad, tarifas y horarios.

¿Qué significa esto para las familias y las ciudades?

Para las familias, la mayor cuota de cuidado implica más previsibilidad — y a veces menos estrés en la vida diaria. Pero los ayuntamientos también sienten la presión: más demanda significa listas de espera más largas en algunos municipios, especialmente en barrios populares. En la Plaza del Mercado se oyen conversaciones sobre la calidad, las caras en la guardería y el tema de la adaptación.

Y sí, hay efectos secundarios: la llamada demográfica queda reflejada en reportajes como Cuando faltan los cochecitos: la silenciosa llamada demográfica de Mallorca. Algunas familias pequeñas encuentran difícil conseguir un piso cercano al trabajo y al cuidado; otras se quejan de tarifas en aumento a pesar de más plazas. El debate es local, a menudo muy práctico: ¿cuándo abren las guarderías? ¿Hay plazas para niños con necesidades especiales? ¿Cómo se organizan los almuerzos?

Conclusión: un paso adelante, pero no un punto final

El desarrollo en las Baleares es visible y facilita a muchas familias. Sin embargo, queda margen de mejora: mejor accesibilidad, horarios de cuidado flexibles y una distribución de costos más justa aún están por hacerse. Mañana volveré temprano a pasar por el Carrer de Sant Miquel y ampliaré mi lista de preguntas: porque aquí se escriben historias, en la esquina, entre la guardería y la oficina.

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