Balearen: Rekord-Steuereinnahmen 2025 – Gewinner Immobilien, Verlierer Mieter

Cuando la escasez de vivienda llena la caja: ingresos récord en las Baleares y la factura de las islas

Cuando la escasez de vivienda llena la caja: ingresos récord en las Baleares y la factura de las islas

En 2025 el gobierno balear recaudó por primera vez más de 6.000 millones de euros, impulsado sobre todo por los altos precios de la vivienda y los mayores ingresos. Pero, ¿quién paga realmente la factura?

Cuando la escasez de vivienda llena la caja: ingresos récord en las Baleares y la factura de las islas

Pregunta central: ¿Es motivo de celebración un presupuesto récord de más de seis mil millones de euros si las islas pierden viviendas?

Los datos desde Palma son claros: en 2025 el gobierno balear ingresó alrededor de 6.015 millones de euros, un nuevo máximo histórico, y los precios de la vivienda suben a niveles récord. En el desglose hay algunas sorpresas: el impuesto sobre transmisiones patrimoniales fue el mayor impulsor y aportó cerca de 742 millones de euros, un aumento del 13 por ciento. El impuesto sobre la renta contribuyó con más de 2.570 millones de euros, unos 475 millones más que el año anterior. Al mismo tiempo, otras partidas cayeron: el IVA se redujo hasta aproximadamente 1.594 millones de euros (-14 %) y el impuesto de sucesiones descendió a alrededor de 85 millones de euros (-6,9 %). Los tributos ecológicos y las tasas de alcantarillado se mantuvieron estables o con ligeras caídas (tasa ecológica 142,6 M€, tasa de aguas residuales alrededor de 90 M€).

Desde el punto de vista económico, es una mezcla clásica: ingresos fuertes, pero con elementos problemáticos. En muchas calles de Palma se ve casi a diario: carteles de inmobiliarias, citas notariales a cada hora, grúas en el puerto de Portixol. Al mismo tiempo, la gente se levanta temprano en el mercado del Olivar y calcula cómo pagar la próxima renta, y no es extraño que varias familias convivan en un mismo piso. Ese desequilibrio es la causa silenciosa del récord: cuanto más tenso está el mercado, más altos son los precios —y mayor es el recibo fiscal para las arcas públicas.

Análisis crítico: las cifras confirman lo que ya se percibe en la calle, pero también ocultan contradicciones. Los ingresos crecientes y las numerosas ventas inmobiliarias caras enmascaran que la estructura fiscal acaba beneficiando a quienes venden viviendas a precios altos o perciben sueldos elevados. Eso puede estabilizar el presupuesto a corto plazo, pero cambia la geografía social de las islas y puede empujar a las islas hacia una crisis social. Si los ingresos dependen principalmente del impuesto sobre transmisiones patrimoniales, mucho queda supeditado al mercado inmobiliario —y éste es volátil y con problemas sociales, incluidos desahucios forzados.

Lo que suele faltar en el debate público es la conexión entre ingresos y destino del gasto. El balance puede leerse como un éxito, pero solo si no se pregunta en qué se emplea el dinero. ¿Se destina una parte significativa de esos millones extras directamente a programas para crear vivienda asequible, a promociones municipales o a fomentar contratos de alquiler a largo plazo? ¿O acaba el dinero en gastos generales que no resuelven la falta de disponibilidad y asequibilidad?

Una escena cotidiana vale más que muchas columnas de cifras: un martes por la mañana una familia joven espera en una oficina de vivienda en La Soledat. El propietario vendió el inmueble a buen precio; el comprador planea convertirlo en un espacio de lujo. La familia no tiene opción en esa oferta, y la app del móvil muestra nuevos anuncios —muy por encima de su presupuesto y coincidiendo con que los alquileres suben. Mientras tanto, en el despacho municipal suena el teléfono: un inversor quiere comprar propiedades liberadas estratégicamente. Esas realidades paralelas son amargas y explican por qué un presupuesto récord no es automáticamente “una buena noticia” para todos.

Soluciones concretas (no deseos, sino factibles):

- Vinculación del destino de los ingresos por transmisiones: Un porcentaje legal de la recaudación por transmisiones patrimoniales (p. ej. 20–30 %) debería fluir automáticamente a un fondo para vivienda social. Así se emplearía ese caudal de forma orientada.

- Tasa antiespeculación: Un impuesto escalonado sobre las reventas rápidas (flipping) puede reducir incentivos dañinos y generar recursos adicionales.

- Impuesto sobre viviendas vacías y segundas residencias: Dotar a los ayuntamientos de herramientas para gravar stocks vacíos de forma prolongada y destinar lo recaudado a vivienda asequible.

- Primas por rehabilitación y alquiler: Incentivos para que los propietarios pongan en alquiler de largo plazo las viviendas vacías en lugar de destinarlas al mercado vacacional.

- Mayor protagonismo de los municipios: Los ayuntamientos deben disponer de capacidades de planificación y modelos de financiación para impulsar su propio programa de vivienda social.

Todas estas medidas requieren no solo dinero, sino prioridad política. No basta con regodearse en cifras récord cuando la gente de los barrios experimenta una vida más cara e insegura. Los recursos públicos pueden y deben emplearse para combatir la consolidación social negativa del mercado de la vivienda.

Conclusión: las Baleares ingresaron en 2025 más que nunca. Eso es un hecho. La pregunta mucho más importante es si esos ingresos hacen a las islas más resilientes y justas, o si solo reflejan y embellecen lo que ocurre en el mercado de la vivienda. Si la política no ata el balance a las causas, el récord seguirá siendo para muchos un balance amargo.

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