Caballo de calesa desplomado frente a la iglesia de San Nicolás en Palma durante una tarde calurosa

Caballo de calesa se desploma frente a San Nicolás: calor, protección animal y la pregunta por el futuro

Frente a la iglesia de San Nicolás en Palma, un caballo de calesa se desplomó por la tarde, agotado, sobre el empedrado. El incidente enciende el debate: ¿protección de los animales o preservación de una tradición?

Colapso frente a San Nicolás – un momento para reflexionar

Era una de esas asfixiantes tardes en las que el casco antiguo respira con dificultad: el aire está cargado, los turistas buscan sombra bajo las copas y las piedras devuelven el calor. Sobre las 16:20 un caballo de calesa frente a la pequeña iglesia de San Nicolás cayó de repente al empedrado. Durante unos segundos reinó el silencio, luego el clic de los móviles, el ruido de una moto a lo lejos y las voces de quienes querían ayudar.

Lo que se vio y lo que se sospechó rápidamente

El caballo yacía, la gente le dio agua, el cochero y los transeúntes intentaron calmarlo. Tras unos minutos y con sombra y agua potable el animal se puso de pie. Las estaciones de la ciudad registraron más de 34 °C ese día. Se veía claramente que estaba exhausto.

Es razonable pensar que el calor jugó un papel, y existen guías prácticas que explican cómo afecta el calor a los caballos, como la guía sobre el cuidado de caballos en tiempo caluroso del British Horse Society. Pero el calor raramente lo explica todo: la deshidratación, problemas circulatorios, la carga por el tirón, la falta de pausas, o las condiciones del suelo pueden influir. Qué peso tuvo cada factor deberán aclararlo los especialistas; el caso se suma a otros episodios recogidos en medios, como Nuevo colapso de caballos en Palma: la disputa sobre las calesas. Hasta entonces queda la pregunta clara: ¿cuándo deja de ser responsable el uso de caballos en Palma?

La pregunta central: ¿protección animal o defensa de una tradición?

Inmediatamente después del incidente se encendió el debate. Para los defensores de los animales, el colapso es una señal clara de que los intereses humanos no pueden ir por delante del bienestar animal. Exigen prohibiciones con temperaturas altas y controles más estrictos. Otros recuerdan la tradición y el sustento: los paseos en calesa forman parte de la imagen del casco antiguo desde hace décadas, son ingresos para familias y una experiencia turística.

Ambos planteamientos tocan puntos importantes. El equilibrio entre identidad cultural y protección animal no es nuevo, pero rara vez se hace tan visible como en una tórrida tarde de septiembre frente a San Nicolás, cuando las losas irradian calor y las calles atrapan el sol como una gran sauna. Casos previos, como Tras dos caballos colapsados: Palma ante la decisión — Repensar los paseos en carruajes, han reavivado precisamente ese conflicto entre tradición y bienestar.

Aspectos que suelen pasar desapercibidos

En el debate público a menudo faltan detalles técnicos y organizativos: el microclima del casco empedrado, la alta humedad relativa, la carga de arrancadas y frenadas continuas en calles estrechas, así como la formación y horarios de trabajo de los cocheros. También escasean los protocolos de emergencia: quién puede actuar, qué medidas de primeros auxilios están permitidas y con qué rapidez puede acudir un veterinario; para orientación sobre primeros auxilios existe información práctica, como primeros auxilios para caballos.

A ello se suma la dimensión económica: para algunos cocheros el caballo no es solo un compañero, sino la base de su subsistencia. Una prohibición abrupta sin medidas de transición arruinaría ingresos y crearía conflicto social.

Oportunidades concretas y propuestas prácticas

El incidente es una oportunidad para establecer reglas claras en lugar de reaccionar de forma puntual. Propuestas sensatas son:

- Límites de temperatura y carga: prohibir el servicio con alta humedad y calor, medido mejor con indicadores científicos (p. ej. índices de estrés por calor) en vez de un umbral horario.

- Infraestructura: zonas de sombra y suministro de agua a lo largo de las rutas, puntos de descanso señalizados sobre superficies más frescas.

- Medidas de control y prevención: revisiones veterinarias obligatorias, formación en primeros auxilios para cocheros, sensores (p. ej. registradores de temperatura en el vehículo) y controles más estrictos por parte de las autoridades; iniciativas similares han llevado a que Palma haga examinar médicamente a los caballos de las calesas — ¿Punto de inflexión para las calesas?.

- Alternativas y transición: reconversiones subvencionadas, fomento de opciones turísticas sin caballos (calesas eléctricas, servicios de lanzadera) y autorizaciones estacionales con limitación temporal.

Qué debería suceder ahora

A corto plazo se necesita mayor precaución: normas rápidas para sombra y pausas de bebida, vías de notificación obligatorias en emergencias y una campaña informativa para turistas y cocheros. A medio plazo la política, las organizaciones de protección animal y los representantes de los cocheros deben sentarse a negociar reglas realistas —incluyendo protección social para los afectados.

Es bueno que el caballo frente a San Nicolás se recuperara. Aun así, el incidente es una llamada de atención: Palma debe decidir cómo tratar a los animales durante las olas de calor —con corazón, sentido y consideración por las personas que viven de ello.

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