Embarcaciones de búsqueda en el mar frente a las Baleares tras desaparición de tres botes con 81 personas.

Decenas desaparecidas en el mar: tres embarcaciones frente a las Baleares no localizadas

Decenas desaparecidas en el mar: tres embarcaciones frente a las Baleares no localizadas

Una organización de ayuda informa de la desaparición de tres embarcaciones con 81 personas, entre ellas dos bebés. ¿Qué sabemos, quién busca — y qué falta en el discurso público aquí en Mallorca?

Decenas desaparecidas en el mar: tres embarcaciones frente a las Baleares no localizadas

Pregunta principal: ¿Quién busca, quién rescata — y por qué pueden desaparecer embarcaciones en aguas regionales?

En los últimos días, una organización de ayuda informó de la pérdida de contacto con tres embarcaciones pequeñas que habían partido desde la costa de Argelia en dirección a las Baleares. Según los datos, para los tres incidentes hay información concreta sobre las personas y las embarcaciones: en total habrían viajado 81 personas a bordo, entre ellas dos bebés. Dos de las embarcaciones zarpaban el domingo; la tercera permaneció desaparecida tras zarpar el martes. Según la información disponible hasta ahora, la mayoría de los pasajeros procedían de Somalia, y una persona del Sudán.

Al mismo tiempo, no obstante, desde el lunes, según recuentos oficiales, más de 400 personas han llegado a bordo de unas dos docenas de embarcaciones a las islas. La coexistencia de estas cifras hace visible el problema: muchas llegadas, pero también lagunas en la detección y el rescate en alta mar.

Análisis crítico: en el mar muchas cosas no funcionan como un reloj. La búsqueda y el rescate en el mar es un rompecabezas compuesto por imágenes satelitales, contactos por radio, horas de vuelo para aviones de búsqueda y patrullas en el mar. Si fallan los motores, se agotan las baterías de los móviles o no llegan las señales, disminuye la posibilidad de localizar una pequeña embarcación de madera en un kilómetro cuadrado del Mediterráneo. También la proximidad a la costa argelina, desde donde parten muchos viajes, dibuja un esquema de responsabilidades transnacional que puede perderse en la zona gris entre la guardia costera nacional, las operaciones de la UE y las organizaciones civiles de ayuda.

Lo que falta en el discurso público: el debate suele centrarse en cifras — llegadas, detenciones, deportaciones — y menos en las debilidades técnico‑logísticas que retrasan las operaciones de rescate. Apenas se informa sobre el control de calidad de los avisos de emergencia en el mar, sobre las horas de vuelo disponibles para los vuelos de búsqueda o sobre los acuerdos con la guardia costera de Argelia. También la situación de los bebés y los niños pequeños queda como una nota al margen, aunque la hipotermia y la deshidratación pueden ser rápidamente mortales en niños tan pequeños.

Una escena cotidiana de Palma: a primera hora de la mañana, cuando en el Passeig Mallorca la recogida de basuras sigue su ritmo y los baristas todavía calientan la máquina de espresso, patrullas de la marina y barcos de pesca se deslizan por el puerto. En el agua, el ruido de un motor fueraborda es tan familiar como los gritos de las gaviotas — y, sin embargo, ese mismo entorno es vulnerable a imponderables cuando personas en embarcaciones sobrecargadas miran al mar abierto y esperan ayuda.

Medidas concretas que ayudarían aquí y ahora: más vigilancia aérea sistemática con reenvío de coordenadas claramente regulado a las unidades SAR (búsqueda y rescate). Un centro regional de crisis 24/7 para las Baleares que vincule directamente los informes de ONG con datos de vigilancia por satélite y radar. Controles rápidos estandarizados para grupos vulnerables (bebés, embarazadas, personas mayores) directamente a bordo o en desembarcos rápidos. Cooperación con operadores telefónicos y líneas directas de ONG que prioricen y puedan triangular los números de teléfono disponibles. Además: un acuerdo vinculante con los países de salida para esclarecer los lugares de partida y realizar trabajo de prevención in situ; apoyo financiero para pequeñas balizas de emergencia alimentadas por baterías que en el mar emiten señales mucho mejores que los móviles normales.

Además, la sociedad insular debe estar dispuesta a exigir cifras y procedimientos transparentes: ¿quién coordina la búsqueda, con qué medios, y quién asume la atención médica inicial cuando se rescata a personas? Sin esta transparencia, la discusión queda en la niebla.

Un ejemplo práctico: si se creara una plataforma que recopilara en tiempo real los avisos de ONG, los números de teléfono de los migrantes, los datos meteorológicos y el material de imágenes aéreas, se podrían acotar las zonas de búsqueda. Esta integración técnica cuesta dinero, pero ahorra tiempo — y con ello vidas.

Conclusión: tres embarcaciones desaparecidas no son un problema abstracto para los archivos de las autoridades, sino una luz de alarma para todo el sistema de rescate alrededor de las Baleares. Se trata de una mejor conexión de la información, de recursos de vigilancia dirigidos y de medidas de protección concretas para los más vulnerables a bordo — en especial los niños pequeños. Mallorca no puede limitarse a ser espectadora. Quien pasea por la costa escucha el mar, percibe la cercanía. Y quien mira, también debe actuar.

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