Cas Capiscol: calle donde fue hallado un hombre muerto en la acera, cuestionando la atención a personas sin hogar.

Hallazgo de Año Nuevo en Cas Capiscol: un hombre muerto en la acera — ¿qué dice eso sobre nuestra atención?

En la mañana de Año Nuevo se encontró muerto en Cas Capiscol a un hombre de 53 años. Las circunstancias plantean preguntas sobre la atención a personas sin hogar y enfermas en Palma.

Hallazgo de Año Nuevo en Cas Capiscol: un hombre muerto en la acera — ¿qué dice eso sobre nuestra atención?

Hallazgo de Año Nuevo en Cas Capiscol: un hombre muerto en la acera — ¿qué dice eso sobre nuestra atención?

Pregunta clave: ¿Cómo puede ocurrir que una persona enferma muera en plena calle en el centro de Palma?

La mañana del 1 de enero se encontró a un hombre muerto en un pequeño parque de Cas Capiscol, cerca del número 24. La Policía Nacional intervino, especialistas aseguraron indicios y los forenses detectaron manchas de sangre en los alrededores. Se trata de un español de 53 años originario de Asturias que, tras abandonar el recurso de ayuda Ca l’Ardiaca, aparentemente llevaba unas dos semanas durmiendo en la calle. Según fuentes del entorno de la investigación, sufría desde hace semanas una enfermedad grave; la autopsia aportará la aclaración definitiva.

Análisis crítico: Este hallazgo no es un simple parte de accidente, sino un espejo de las lagunas en la red de servicios sociales y sanitarios. Que una persona con una enfermedad conocida permanezca días en la calle apunta a una falta de seguimiento tras la salida de una institución. Trabajadores sociales, servicios de salud municipales y servicios de emergencias parecen no haber estado lo suficientemente coordinados. Que la unidad de homicidios investigue —porque se encontraron rastros de sangre— muestra lo rápido que una muerte de origen médico se criminaliza cuando no hay información clara, como ocurrió en el caso investigado en Santa Catalina.

Lo que falta en el debate público: hablamos mucho de plazas en alojamientos y menos de la atención médica posterior, el suministro de medicamentos y las visitas regulares para personas sin hogar. Falta una estadística transparente sobre fallecimientos en el espacio público, un registro sistemático de personas en situación de riesgo y protocolos claros de traspaso entre refugios y centros de salud. También se plantea raramente la cuestión de cómo y cuándo se da el alta a personas desde las instituciones y si después alguien mantiene el contacto; esa necesidad ha quedado patente en el hallazgo en la playa para perros de Es Carnatge.

Escena cotidiana en Palma: madrugada en Cas Capiscol: la calle Müller aún duerme, desde una panadería se percibe olor a bollos recién hechos, un vecino pasea al perro con correa y, en el banco del parque, yace alguien que muchos residentes ya habían visto. Se asiente con la cabeza, quizá se ofrece una manta, pero rara vez se llama a los servicios de salud porque no se sabe si eso cambiaría algo. Esta pequeña costumbre de mirar hacia otro lado no nace de la maldad: es expresión de un sistema que complica la ayuda, como ya se vio en el caso del cadáver en Santa Catalina.

Propuestas concretas: primero, reforzar equipos móviles de salud y trabajo social que acudan de forma proactiva a personas enfermas sin hogar, también por la mañana, cuando hay menos voluntarios. Segundo, implantar protocolos de entrega entre refugios y centros sanitarios, con responsabilidades claras y números de contacto para seguimiento. Tercero, crear espacios médicos de reposo a corto plazo donde, tras una salida del recurso, las personas puedan recibir medicación y atención médica. Cuarto, instaurar un registro obligatorio de fallecimientos en el espacio público para que la ciudad detecte patrones y actúe. Quinto, habilitar vías de notificación sencillas para vecinos y porteros que observen a personas enfermas, de modo que la ayuda no dependa únicamente del horario de oficina; la importancia de custodiar espacios y definir responsabilidades también quedó de manifiesto con el hallazgo en la ruina de una discoteca en Alcúdia.

Conclusión puntual: la autopsia mostrará si la enfermedad fue la causa de la muerte. Pero incluso si así fuera, queda la amarga pregunta: ¿habrían salvado la vida una coordinación de seguimiento o una visita médica rápida? Cas Capiscol no es una excepción: el problema afecta a numerosos rincones de Palma, como se ha visto en otros hallazgos mortales recientes. Si no empezamos a vincular de forma práctica la atención sanitaria y la responsabilidad social, seguiremos leyendo noticias como esta. Que una persona muera en la acera en la mañana de Año Nuevo es un llamado a la acción, no solo a la compasión.

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