Casco colgado del manillar de un patinete eléctrico en una calle nocturna de Alcúdia

Casco en el manillar, hombre muerto: lo que revela el accidente de patinete en Alcúdia

Un hombre de 66 años muere tras una caída de un patinete eléctrico en Alcúdia: el casco colgaba sin usar del manillar. ¿Por qué tantos conductores no usan protección y qué debe cambiar?

Casco en el manillar, hombre muerto: lo que revela el accidente de patinete en Alcúdia

El domingo por la noche, sobre las 21:00, un golpe sordo rompió la calma en una calle residencial de camino a Artà: según vecinos, un hombre yacía junto a su patinete eléctrico con la cabeza sobre el asfalto. Los sanitarios iniciaron inmediatamente maniobras de reanimación y utilizaron un desfibrilador, pero no pudieron salvar al hombre de 66 años. Un casco colgaba sin utilizar del manillar. Para más detalles, véase Hombre fallece tras accidente con patinete eléctrico en Alcúdia.

La escena me pareció la imagen que hemos visto con más frecuencia en los últimos años: luz de farolas reflejada en los marcos pintados de los patinetes, el suave rumor del mar a lo lejos, voces de vecinos que se detienen y susurran. En Alcúdia, donde turistas y locales pasean por la noche, un suceso así adquiere de inmediato una gravedad propia y duradera.

La pregunta clave: ¿por qué un casco aquí no es solo un accesorio, sino a menudo la última oportunidad?

La pregunta permanece: ¿por qué la gente conduce con el casco visible en el manillar pero no en la cabeza? Las respuestas rara vez son solo técnicas. Hay motivos de comodidad, calor, preocupación por el peinado —y una cultura de uso de vehículos ligeros. En Mallorca han aumentado los accidentes con patinetes eléctricos; las lesiones craneales graves son una consecuencia frecuente, como analiza Accidente mortal en Alcúdia: ¿Quién asume la responsabilidad y qué debe cambiar?.

Poco atendida en el debate está la responsabilidad de las empresas: las compañías de alquiler suelen ofrecer cascos, pero la costumbre de colgarlos del manillar o de no usarlos está muy extendida. También se subestima el papel de la infraestructura: calles poco iluminadas, carriles bici inexistentes o mal señalizados y empedrados estrechos aumentan el riesgo. Y, por último, faltan datos sistemáticos: ¿quién acelera, quién resulta herido, qué edad tienen los vehículos?

Lo que las investigaciones no revelan de inmediato

La policía está ahora investigando causas y circunstancias: fallo técnico, alcohol, una maniobra de evasión o un problema de salud son explicaciones posibles. Pero la mera determinación del motivo no basta. También debemos preguntar cómo funciona la cadena de rescate: ¿cuánto tardó la ayuda en llegar? ¿Prestaron los transeúntes primeros auxilios? Pequeños retrasos suelen decidir entre la vida y la muerte.

En concreto: medidas que ayudarían de inmediato

Algunas acciones se podrían implementar rápido y marcarían una diferencia real:

1. Estándares mínimos obligatorios para los arrendadores: Los cascos no deben limitarse a estar disponibles, sino entregarse de forma que realmente se utilicen (tallas variadas, breve instrucción, campañas visibles de concienciación en los puntos de alquiler).

2. Normas nocturnas y ropa más visible: Obligatoriedad de reflectantes o controles de iluminación en los patinetes, límites de velocidad temporales en zonas residenciales y controles adicionales durante la noche, según la información de la DGT sobre vehículos de movilidad personal.

3. Infraestructura en lugar de disputa por el pavimento: Mejor iluminación, carriles continuos y bien señalizados para bicicletas y patinetes y reparación de tramos peligrosos —especialmente en intersecciones y calles estrechas como la de Alcúdia; casos de siniestros en la zona, como Choque frontal mortal en Alcúdia: Una persona fallece, cuatro heridas, subrayan esa necesidad.

4. Intercambio de datos y prevención: Los arrendadores deberían compartir datos de accidentes y de uso anonimizada con las autoridades para cartografiar puntos peligrosos. Escuelas y oficinas de turismo necesitan cursos de seguridad fáciles de entender.

Lo que los vecinos y las consultas pueden hacer ahora

La gente en Alcúdia sigue impresionada por lo sucedido aquella noche. Algunos me dijeron que siempre habían considerado la calle arriesgada por la noche. Participe en iniciativas locales: denuncie tramos mal iluminados, pida controles, apoye campañas de concienciación. Y si ve un accidente: llame al 112, número de emergencias, preste primeros auxilios y proteja al herido lo mejor posible. Los minutos cuentan.

Es fácil señalar con el dedo a los turistas o a las empresas de alquiler. Más fácil aún es resignarse. Más útil sería un camino común y pragmático: mejores normas para las empresas, señales de tráfico claras y una cultura en la que ponerse el casco no sea una molestia sino algo natural. La calle hacia Artà nos recuerda de forma brutal lo frágil que puede ser un trayecto cotidiano.

Las investigaciones continúan; el duelo perdura. Para Alcúdia esto significa una pregunta abierta sobre la seguridad y la oportunidad de aprender de esta desgracia —antes de que la próxima noche vuelva a escribir una imagen semejante.

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