Cabalgata 2026 in Palma: Handwerk und Licht im Mittelpunkt

Palma lleva la Cabalgata 2026 a la calle: artesanía, luz y 22 carrozas

La ciudad de Palma ha presentado el programa del desfile de los Reyes Magos del 5 de enero. La novedad es un concepto artístico que combina la artesanía mallorquina con una línea narrativa plurianual.

Palma lleva la Cabalgata 2026 a la calle: artesanía, luz y 22 carrozas

Palma lleva la Cabalgata 2026 a la calle: artesanía, luz y 22 carrozas

Los Reyes llegan el 5 de enero al Moll Vell – un proyecto plurianual pone en primer plano las artesanías locales

Cuando en la noche del 5 de enero se enciendan las luces en el Moll Vell y los barcos entren en el puerto, en Palma comenzará de nuevo una de las mayores celebraciones callejeras del año. El Ayuntamiento ha dado a conocer el recorrido exacto de la Cabalgata para 2026: el inicio es el Moll Vell, luego la comitiva avanza por el casco antiguo por la Avinguda de Antoni Maura, el Passeig del Born, pasa por la Plaça del Rei Joan Carles I, continúa por la Carrer de la Unió hasta la Rambla y sigue por las grandes rondas hasta la Plaça de Cort.

La novedad de este desfile no es un simple embellecimiento, sino un plan artístico que piensa más allá de un año. Bajo el título catalán La llum d’Orient i els oficis d’arrel, el proyecto une la narración de los Reyes Magos con oficios tradicionales mallorquines. La edición 2026 lleva el subtítulo L’inici del camí: pa, sobrassada, fang i fils y sitúa en el centro oficios y materiales que desempeñan un papel en el paisaje belenístico local.

La producción es amplia: se mostrarán 22 carrozas diseñadas expresamente, complementadas por vehículos de servicios municipales. Diseñadoras y artistas han construido piezas que recurren deliberadamente a formas y tejidos locales. La mayor construcción, una carroza con la Estrella de Belén, alcanza 4,55 metros de altura. En total están previstas unas 400 personas participantes; en los últimos meses trabajaron en la realización 14 profesionales de los oficios de carpintería, herrería, pintura, escultura y sastrería.

Como director artístico lidera Daniel Puig el proyecto; la diseñadora Anabel Gomar es responsable de al menos una de las figuras centrales. El Ayuntamiento organiza vallas, zonas de seguridad y áreas señalizadas para familias y personas con movilidad reducida. Policía, servicios de rescate y Protección Civil estarán presentes para que la noche transcurra con orden. Los organizadores recomiendan llegar con antelación a la ruta: conseguir sitio en el Passeig del Born o cerca de la Plaça de Cort a última hora resulta difícil, un asunto que ha llevado a debatir dónde debería celebrarse el encendido de las luces de Navidad en 2026.

Un pequeño pero significativo preludio tendrá lugar ya el 3 de enero: los pajes reales serán recibidos al mediodía en la plaza del Ayuntamiento para recoger las cartas de los niños. Para muchas familias es un momento propio y entrañable: un rato de ilusión previa entre escaparates, farolas y el aroma de la sobrasada que flotará en el aire en algunos puestos.

Desde el gobierno municipal explicaron que quieren darle al desfile algo duradero: la nueva línea está concebida como una narración de tres años en la que las investigaciones históricas y los estudios sobre la indumentaria y la arquitectura tradicionales desempeñarán un papel. El objetivo no es solo una bonita imagen por la noche, sino también visibilizar las artesanías locales y devolverlas a la percepción pública, en consonancia con el programa de Navidad con más de 300 eventos.

Para Palma esto supone varias pequeñas ganancias: en primer lugar, una fiesta que atrae a familias y dinamiza el centro. En segundo lugar, la oportunidad de mostrar públicamente oficios tradicionales: carpinteros, herreros y artesanos textiles obtendrán así un escaparate. Y en tercer lugar, una oferta cultural que apuesta menos por el efectismo y más por la materialidad y la identidad regional. En tiempos en que muchas fiestas urbanas parecen intercambiables, Palma apuesta por lo propio.

Quienes estén allí esa noche no solo verán carrozas, sino también escenas: niños con abrigos cálidos sobre los hombros de sus padres, las escasas farolas del Passeig del Born, campanas apagadas de una iglesia y artesanos que posan orgullosos junto a sus creaciones. Esas imágenes perduran, más allá de los éxitos en las redes sociales, como recuerdos de comunidad.

La nueva Cabalgata no es una obra de arte cerrada, sino una promesa abierta: tres años en los que se seguirán contando historias, se recuperarán técnicas artesanales y se profundizará la conexión entre tradición y vida urbana. Para Palma es un motivo de celebración y de atención hacia lo que aquí se fabrica. Y para todos los que el 5 de enero se coloquen en la ruta, una invitación a vivir una noche de luces, artesanía y recuerdos compartidos.

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