Multitud celebrando el Año Nuevo 2026 en Plaça Cort y Plaza de la Reina con música y DJs.

Palma celebra: miles dan la bienvenida al 2026 en Plaça Cort y Plaza de la Reina

Miles de personas se reunieron en Palma para celebrar el cambio de año juntos. Música, DJs y la tradicional cuenta de las uvas marcaron el ambiente pacífico en Plaça Cort y Plaza de la Reina.

Palma celebra: miles dan la bienvenida al 2026 en Plaça Cort y Plaza de la Reina

Palma celebra: miles dan la bienvenida al 2026 en Plaça Cort y Plaza de la Reina

La noche del 31 de diciembre al 1 de enero se sintió en el casco antiguo de Palma como una gran sala de estar: personas apretadas, luces de colores y, por encima de todo, el familiar tañido del reloj del Ayuntamiento de Palma. En la Plaça Cort —la plaza frente al Ayuntamiento— y en la Plaza de la Reina actuaron DJs; grupos de amigos y familias se agolpaban y mezclaban a turistas y locales en una multitud animada.

Poco antes de la medianoche ya estaba claro: no quedaba ni un hueco. Las vallas en los accesos a la Plaça Cort permanecieron mucho tiempo, porque la afluencia llenó el espacio. Aun así, el ambiente se mantuvo tranquilo y relajado. Nadie gritó, hubo pocas empujones; en su lugar se escuchaba risa, el choque de copas y el ocasional descorche de botellas de cava.

Inconfundible fue otro elemento fijo de las noches de Nochevieja en España: en punto de la medianoche la gente contó las doce campanadas y, con algo de prisa pero mucha ilusión, comió las doce uvas. El ritual, que acompaña deseos para los próximos meses, se murmuró en muchas lenguas y fue recibido con aplausos al iniciarse el año nuevo.

Quien esa noche paseó por las calles alrededor del Passeig del Born percibió el cambio de la calma cotidiana a la actividad festiva: vendedores ambulantes ofrecían bebidas calientes y pequeños aperitivos, los dueños de bares cerraban las últimas mesas y ritmos de percusión desde los montajes al aire libre se mezclaban con el repicar de las campanas de la catedral. Una brisa suave del mar hizo la noche más agradable y llevó hasta las plazas el aroma de almendras garrapiñadas y churros.

Resultó especialmente llamativo cómo se celebró de forma intergeneracional. Jóvenes bailaban junto a parejas mayores, padres alzaban a los niños sobre sus hombros para que, por encima de las cabezas, pudieran al menos ver lo que sucedía. Esa mezcla convirtió la noche en algo tan típico de Palma: ruidosa, cálida y sin tensión.

Para la economía local, noches así son más que un espectáculo. Bares, restaurantes y pequeños comercios experimentan un notable repunte; taxistas y servicios de autobús tuvieron gran demanda. Al mismo tiempo, las medidas municipales —cortes, presencia policial y seguridad— dieron resultado: el desarrollo de la velada fue ordenado y no se registraron incidentes de importancia.

Estas fiestas son también una parte de la identidad cultural. La combinación de cultura de fiesta moderna y viejas tradiciones, el conteo colectivo de las uvas y el brindis posterior, unen a personas de distintos orígenes. Es, al parecer, una forma sencilla pero eficaz de empezar el año de manera colectiva.

Al pasear por la ciudad la mañana siguiente aún quedaban confeti y papeles sobre las losas y algunas guirnaldas seguían parpadeando en los árboles. Los restos junto a los contenedores muestran una noche con mucha vida —pero también la rutina posterior: limpieza, camiones de basura y trabajadores municipales devolviendo las plazas a la normalidad.

En conjunto, la Nochevieja 2026 en Palma deja una sensación cálida: un casco antiguo lleno, una celebración pacífica y la silenciosa promesa de que experiencias colectivas como esta benefician a la isla. Para visitantes y locales queda el recuerdo de una noche en la que el reloj no solo contó las horas, sino que acercó a la ciudad.

Leído, investigado y reinterpretado para ti: Fuente

Noticias similares