Edificio del Parlamento de las Islas Baleares en Palma durante el debate sobre la prohibición del Eid al-Adha

El Parlamento de las Baleares dice no a la prohibición del Eid al-Adha – ¿Qué sigue en Mallorca?

El Parlamento de las Baleares rechazó una moción de Vox que pretendía prohibir la celebración pública del Eid al-Adha. La decisión supone un alivio, pero plantea preguntas prácticas y legales para la isla.

El Parlamento dice no – y la isla respira

Jueves al mediodía en Palma: en el Paseo del Borne las pisadas de las personas que pasean levantan leves remolinos de polvo, desde las cafeterías se oye el tintinear de tazas y en algún lugar suenan las campanas de la iglesia. En el pleno del Parlamento de las Baleares se tomó una decisión que se siente en la ciudad: la moción de Vox que pretendía prohibir la celebración pública del festivo islámico del sacrificio fue rechazada.

La pregunta central

¿Cómo vinculamos el artículo 16 de la Constitución Española sobre libertad religiosa, el espacio público y el bienestar animal sin estigmatizar a una minoría? Esa es la cuestión principal que queda tras la votación. En el mercado frente al Mercat de l'Olivar escuché las mismas palabras: alivio, pero también inquietud. Muchas vecinas y vecinos y comerciantes dijeron que prefieren debates en la tertulia del barrio antes que prohibiciones en la ley. La votación no resolvió el conflicto; solo lo desplazó: de la esfera autonómica a los municipios y a la calle.

Poco sorprendente, pero complejo

La moción de Vox pretendía limitar el uso de espacios públicos y de mataderos móviles para sacrificios rituales. Sus críticos la consideran un ataque dirigido a una comunidad minoritaria. Sus defensores argumentaban que ciertas prácticas no forman parte de las "tradiciones locales". Los votos en contra en el Parlamento aludieron, en cambio, a problemas prácticos: ¿cómo se controlaría una prohibición general? ¿Quién verificaría que los sacrificios se realizan de forma higiénica y respetuosa con el Reglamento (CE) 1099/2009 sobre la protección de los animales en el momento de la matanza? Y: ¿qué alternativas existen para las celebraciones familiares, la caridad y los rituales tradicionales?

Lo que ya pasa en Palma

En algunos barrios de la ciudad ya hay soluciones pragmáticas: representantes comunitarios, mataderos locales y veterinarios se coordinan antes de las grandes fiestas. Un imán que encontré brevemente lo resumió así: «Queremos celebrar, compartir y no ser una carga para nadie.» Acuerdos privados garantizan, en buena medida, el cumplimiento de la higiene y del bienestar animal; y precisamente esa práctica hace difícil aplicar una prohibición general.

Política local, tonos distintos

El caso muestra también que la política local marca las reglas. Mientras en las Baleares la moción no obtuvo mayoría, en otros lugares, por ejemplo en algunos municipios de la península, se han tomado decisiones distintas. Eso genera una legislación poco uniforme y provoca incertidumbre entre las autoridades y las comunidades afectadas. Quienes viven en Mallorca conocen el ruido de las máquinas, las voces del café y, al mismo tiempo, una política que a menudo tiene que reaccionar de forma improvisada.

Aspectos que rara vez se discuten

A menudo falta el debate sobre los detalles prácticos: ¿qué capacidades tienen los municipios para realizar controles? ¿qué costes implican mataderos certificados y regulados? ¿cómo afectaría una prohibición a los carniceros locales, a los proveedores y a las actividades benéficas? Y, por no hablar, de la cuestión de cómo influyen las prohibiciones en el clima entre las personas: la estigmatización es silenciosa, pero se nota.

Concreto: soluciones en lugar de prohibiciones

Una prohibición general es políticamente sencilla, pero administrativamente poco práctica. Sería mejor establecer normas concretas y aplicables a nivel local. Algunas propuestas:

1. Directrices oficiales para los municipios – reglas claras sobre cuándo y dónde se permiten los sacrificios, con exigencias sobre higiene, transporte animal y eliminación de residuos.

2. Instalaciones centrales certificadas – en lugar de muchos puntos pequeños y no controlados, los municipios deberían ofrecer mataderos certificados donde se puedan garantizar controles técnicos adecuados y estándares de bienestar animal.

3. Cooperación y comunicación – coordinación temprana entre las comunidades religiosas, los ayuntamientos, los servicios veterinarios y el comercio local.

4. Transparencia y educación – campañas informativas en varios idiomas que expliquen cómo se desarrollan los rituales y qué estándares aplican, para reducir malentendidos.

5. Claridad legal – los municipios deberían saber qué margen de maniobra tienen; eso evita decisiones contradictorias entre localidades vecinas.

Perspectivas

El Parlamento rechazó la prohibición, pero el debate apenas comienza. En los próximos meses, los consejos municipales, los barrios y los representantes religiosos discutirán, negociarán y probarán protocolos prácticos. La política en Mallorca rara vez es limpia y silenciosa; es más bien un bullicioso mercado de compromisos. Y tal vez ese sea el lugar adecuado para encontrar soluciones que combinen seguridad jurídica, bienestar animal y libertad religiosa.

Por ahora, lo que queda es: la Fiesta del Sacrificio podrá seguir celebrándose en las Baleares, con el llamado a todas las partes a actuar de forma responsable y visible. Esto no es el fin del debate, sino su comienzo pragmático.

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