Servicios de emergencia y aficionados en Son Moix tras la caída de un espectador

Son Moix: victoria para el Mallorca, pero un aficionado sufre una caída grave — preguntas sobre la seguridad en el estadio

Una noche de partido en Son Moix termina ambivalente: el Real Mallorca gana, pero una caída grave de un espectador poco antes del inicio plantea urgentes preguntas sobre la seguridad y la comunicación en el estadio.

Son Moix: júbilo, Tramontana — y de repente silencio

Fue una de esas noches cálidas en que Son Moix respira como un organismo vivo: cánticos, gritos de los vendedores, el crujir de las bolsas de plástico con patatas fritas, y sobre todo una ligera Tramontana que agitaba las camisetas rojas. Unas 11.150 personas estaban sentadas o de pie cuando Takuma Asano marcó el primer gol en el minuto 13 y más tarde un gol en propia puerta dejó el resultado en 2-0. Deportivamente, una noche clara para el Real Mallorca.

Un accidente ensombrece el resultado

Pero los goles no pudieron tapar lo que ocurrió poco antes del inicio: en una grada un espectador se cayó con tal gravedad —según Caída en Son Moix: ¿Cómo pudo un aficionado caer siete metros?—. La intervención fue visiblemente rápida y los equipos trabajaron con profesionalidad; aun así, las últimas informaciones indican que el herido se encuentra en peligro de perder la vida según Grave caída en Son Moix: Fan del HSV en estado crítico. Los sonidos en el estadio cambiaron: del canto al susurro, de las conversaciones a miradas preocupadas. Muchos no abandonaron sus asientos al terminar el partido, sino que buscaron información o hablaron en voz baja — en lugar de conversaciones sobre fútbol dominaba la preocupación por la persona afectada.

La pregunta clave: ¿Se pudo evitar?

La cuestión central que recorrió los pasillos de Son Moix aquella noche fue: ¿podía haberse evitado este accidente? Los estadios son lugares espectaculares, pero también con riesgos — escalones, barandillas, accesos estrechos, percepción alterada por el alcohol, espectadores de mayor edad. En Son Moix los flujos de público llevan años entrando por los mismos accesos de siempre; ha habido reformas, pero ¿qué tan robustas son realmente las medidas de protección?

Lo que a menudo se pasa por alto

El debate público suele quedar en reproches o reacciones emocionales. Menos atendidos quedan aspectos como: ¿cómo está realmente estructurada la formación de los auxiliares y primeros intervinientes? ¿Hay suficientes desfibriladores externos automáticos en los accesos, no solo en la sala de prensa? ¿Qué tan rápida es la llegada directa de las ambulancias y quién coordina el tráfico durante una intervención? Y no menos importante: ¿cómo se organiza la comunicación con los familiares, que a menudo pasan la noche sin un interlocutor claro?

Propuestas concretas de mejora

Son Moix y otras arenas podrían aumentar la seguridad con medidas pragmáticas: auditorías periódicas de las barandillas y filas de asientos, formación obligatoria en primeros auxilios y simulacros para todos los ordenanzas del estadio, desfibriladores visibles en varios puntos, pasillos de evacuación señalizados sin vehículos aparcados, y un punto de contacto fijo para familiares y aficionados que necesiten orientación en estos momentos. También una política de información transparente por parte de los clubes —actualizaciones breves y verificables, como Tras caída en Son Moix: Fan del HSV en vías de mejoría— reduciría mucho la tensión.

La difícil decisión: ¿continuar el partido o suspenderlo?

Otro dilema quedó patente esa noche: el encuentro comenzó tras un breve retraso. Estas decisiones suelen corresponder al árbitro y a los responsables del club, que deben equilibrar la continuidad del evento y la consideración hacia las personas afectadas. Quizá hagan falta normas más claras: ¿a partir de qué gravedad se suspende? ¿Quién tiene la última palabra? ¿Y cómo se valora el estado de ánimo del público con respeto?

Un llamamiento a los clubes, la ciudad y los aficionados

Lo que sentimos en Palma y en Mallorca es comunidad y cercanía — eso es el fútbol aquí. Precisamente por eso los clubes y el Ayuntamiento deberían aprovechar la ocasión para extraer lecciones concretas de un suceso trágico. No con la excusa de casos raros, sino con cambios prácticos y visibles que generen confianza — para mayores, familias con niños y para cualquiera que quiera asistir a un partido sin temer por su seguridad.

Nuestros pensamientos están con el lesionado y sus familiares. Son Moix recordará durante mucho tiempo esa noche, no por los goles, sino por el silencio que siguió. Exigimos: investigaciones claras, comunicación transparente y mejoras rápidas, para que la asistencia a un estadio vuelva a ser lo que debe ser — una experiencia y no un riesgo.

Son Moix suele darnos momentos emocionales — a veces júbilo, a veces reflexión. Aquella noche predominó lo segundo, y no puede quedar sin consecuencias.

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