Obras del nuevo pabellón acuático s'Aigo Dolça en Palma, piscinas sin acabar, andamios y maquinaria.

s'Aigo Dolça: ¿Cuándo estará listo el nuevo pabellón de piscinas de Palma?

s'Aigo Dolça: ¿Cuándo estará listo el nuevo pabellón de piscinas de Palma?

Cuatro años de obras, dos vasos, bar, restaurante — y aún no inaugurado. Un balance crítico: ¿por qué se atasca la reconstrucción de s'Aigo Dolça y qué falta en el debate público?

s'Aigo Dolça: ¿Cuándo estará listo el nuevo pabellón de piscinas de Palma?

Pregunta central: ¿Por qué se alarga la apertura del pabellón en el Paseo Marítimo — y quién se asegura de que esta vez funcione correctamente?

Se está en el Paseo Marítimo, se oye el rugido de los ferris y se ve la obra: andamios, contenedores aparcados, de vez en cuando un obrero con chaleco reflectante. Hace poco más de cuatro años comenzaron los trabajos del proyecto s'Aigo Dolça, que pretende reavivar la tradición de la natación en esta zona. En lugar de una inauguración festiva, siguen las vallas y la esperanza del ayuntamiento de que el complejo pueda usarse por completo el próximo verano.

Análisis crítico

Los fríos datos son conocidos: en casi 6.000 metros cuadrados se construyen dos vasos (uno de 25 metros de largo y doce metros de ancho con seis calles, además de uno más pequeño), una barra, un restaurante, varias salas polivalentes y aparcamientos — inicialmente con 117 plazas. El presupuesto asciende a 11,17 millones de euros, financiado entre otros con fondos de la UE y complementado por el consejo insular y el ayuntamiento. En principio el complejo debía abrir en otoño. En cambio, la administración paralizó la puesta en marcha porque el equipo municipal de planificación urbana detectó varias deficiencias técnicas.

El problema radica menos en el concepto y más en la ejecución: fallos en el acabado técnico interior, en los procesos de ventilación, tratamiento del agua o protección contra incendios pueden dejar una instalación inservible si no funcionan de forma fiable. En las obras públicas también influyen las condiciones contractuales, la presión de los plazos y las interfaces entre subcontratas, que con frecuencia son fuentes de errores; como ocurre en el proyecto del nuevo recinto ferial en Son Ferriol. El resultado son retrasos e incertidumbre para usuarios, clubes y vecinos.

Lo que falta en el debate público

En las conversaciones alrededor de la obra suele hablarse sobre las fechas de apertura. Rara vez se explica con detalle qué deficiencias se han descubierto, cuán graves son y qué pasos se planean para subsanarlas. Tampoco se debate apenas quién asumirá las rectificaciones, cómo se repartirán los costes adicionales o si habrá auditorías independientes; situaciones similares se han planteado en la reordenación alrededor del edificio Gesa. Falta transparencia — eso genera desconfianza entre clubes deportivos, padres y personas mayores que necesitan urgentemente la piscina.

Escena cotidiana en Palma

Una mañana se ven señoras mayores con bolsos en el paseo que antes entrenaban en la vieja piscina, familias jóvenes con carritos que buscan un baño cubierto y taxistas que discuten en la acera sobre cuándo empezará de verdad la próxima temporada. Una vendedora de churros en la esquina comenta con ironía: «Todos esperamos a que abran — y ojalá sin más fallos». Estas pequeñas conversaciones muestran que la instalación no es solo hormigón y técnica: afecta a barrios, a clubes y al día a día de mucha gente, como ocurre junto a la rehabilitación del Parc de la Mar.

Propuestas concretas

1) Lista pública de fallos: el ayuntamiento debería publicar un listado comprensible de las incidencias detectadas, con priorización y calendario de correcciones. 2) Informe técnico externo: un peritaje independiente puede aportar claridad y restaurar la confianza. 3) Asignación clara de responsabilidades: deben identificarse las partes contratantes; si hay costes adicionales por rectificaciones, deben hacerse públicos. 4) Soluciones transitorias: hasta la aprobación definitiva, se podrían establecer cooperaciones con piscinas cubiertas existentes y ampliar el servicio de lanzaderas para ayudar a los vecinos a corto plazo, aprovechando intervenciones en instalaciones deportivas como la piscina Son Hugo. 5) Participación ciudadana: un consejo sencillo con representantes de clubes, vecinos y expertos técnicos puede mejorar la comunicación e incorporar las necesidades reales de los usuarios.

Conclusión contundente

Es comprensible que proyectos de construcción complejos requieran tiempo. Pero si un proyecto que debe beneficiar a la comunidad se prolonga años con incertidumbre, la gente necesita más que promesas vagas: información clara, responsabilidades transparentes y ofertas transitorias practicables. El s'Aigo Dolça de Palma tiene el potencial de ser un lugar para el deporte, encuentros y también aparcamiento. Para que no quede en un buen proyecto sobre el papel, la administración y los contratistas deben actuar ahora de forma abierta, rápida y concreta; proyectos próximos como la renovación del Parque del Mar evidencian la necesidad de coordinar obras y comunicación.

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