Señal indicadora del GR 226 en el Llevant con pinares y vista hacia la costa

GR 226: El nuevo sendero de Gran Recorrido en el este — ¿oportunidad o carga para el Llevant?

El nuevo sendero de Gran Recorrido GR 226 se inaugurará en diciembre y conectará 100,4 kilómetros entre cinco municipios del Llevant. Una oportunidad para el turismo sostenible — pero, ¿quién se encargará a largo plazo de los caminos, la naturaleza y los residentes?

GR 226 oficialmente: ganas de caminar en el este — ¿pero a qué precio?

Se nota en los pequeños pueblos del Llevant: más mochilas en las plazas, mapas doblados en las cafeterías y flechas recién pintadas en postes que aún huelen a pintura. El GR 226 se inaugurará, según el Consell de Mallorca, en diciembre; 100,4 kilómetros conectarán los municipios de Artà, Capdepera, Manacor, Sant Llorenç y Son Servera. Es una buena noticia para quienes disfrutan de recorrer a pie — pero la pregunta central sigue siendo: ¿cómo se puede compatibilizar un nuevo itinerario de senderismo con la protección, el mantenimiento y la vida cotidiana en el lugar?

Cómo es la ruta — en resumen

El GR 226 se divide en cuatro etapas principales (unos 89,6 km) más dos accesos. Los responsables prometen pocas dificultades técnicas, por lo que resulta atractivo para familias, senderistas mayores o quienes prefieren paseos tranquilos junto a la costa. Inicio en Capdepera, continuación por pinares, a lo largo de distintos tramos costeros, pasando por poblaciones donde el aroma del café se escapa por las mañanas de los bares y las voces de los vendedores del mercado ya se oyen alto.

Lo que se ha tenido en cuenta hasta ahora — y lo que no

El Consell ha mencionado cerca de un millón de euros invertidos en el proyecto. En una visita a Capdepera brillaban los nuevos carteles al viento de la tarde, mientras representantes de Medio Ambiente y Turismo elogiaban la prolongación de la temporada. En el terreno, sin embargo, todavía hay pequeñas obras continuas: se retira vegetación, se hacen nivelaciones y más tarde se instalarán barreras y señalizaciones detalladas. Todo eso es necesario — pero solo la mitad de la verdad.

Al menos dos aspectos suelen quedar poco atendidos en el debate público: los costes posteriores y las fricciones sociales. ¿Quién paga el mantenimiento regular de los caminos? ¿Quién respeta las necesidades de tranquilidad de los agricultores cuando de repente grupos de senderistas recorren viejos caminos de conexión? ¿Y cómo se protegerán las zonas naturales sensibles de la erosión indeseada si aumenta el flujo de visitantes?

Problemas concretos en el lugar

En localidades como Artà o Son Servera, más visitantes significan más presión sobre el aparcamiento y mayor tránsito a pie por barrios residenciales. La población envejecida, que aprecia su mercado semanal y la tranquilidad de las tardes, no está automáticamente entusiasmada con grupos diarios. Además: una buena señalización es importante — recuerdo a Toni, el perro, que se quedaba mirando una flecha como si dijera: “Explícalo más, no solo muestres”.

Propuestas de solución en lugar de mera euforia

Para que el GR 226 sea una verdadera ganancia, se necesita más que una foto de apertura. Propuestas concretas:

- Financiación a largo plazo: Una parte de los ingresos turísticos (impuesto de pernoctación, tasas de aparcamiento) debería destinarse específicamente al mantenimiento de los caminos.

- Programas de custodia local: Municipios, asociaciones de senderismo y voluntarios pueden adoptar tramos en régimen de patrocinio — con herramientas, formación y pequeñas subvenciones.

- Gestión de visitantes: Señalización, puntos de información y avisos digitales (recomendaciones de ruta, ventanas temporales para evitar la época de cría) ayudan a proteger las zonas sensibles.

- Ofertas de movilidad: Más conexiones de autobús y facilidades para las bicicletas reducen los problemas de aparcamiento en Capdepera y otros puntos; iniciativas similares se han propuesto en Alaró (nuevo paseo peatonal y ciclista).

Por qué el sendero sigue siendo una oportunidad

Si se encuentra el equilibrio, el GR 226 puede beneficiar realmente al este de Mallorca: visitantes fuera de temporada que desayunan en pequeñas cafeterías y compran en tiendas del pueblo aportan ingresos sin agravar los picos de afluencia. Los senderistas que disfrutan del olor a pino y del repiqueteo de las campanas de las cabras reparteN sus salidas a lo largo de la semana — eso reduce la presión y crea cercanía entre visitantes y vecinos.

Algunos consejos prácticos para la época de la inauguración

Quienes salgan en las primeras semanas: empiecen temprano. Las horas de la mañana son más frescas, el aire huele a resina y a mar; las cafeterías abren pronto y a menudo se encuentra a vecinos dispuestos a explicar parte del camino. Compórtense con respeto hacia la agricultura: cierren portones y eviten grupos ruidosos en zonas residenciales.

El GR 226 puede ser un buen complemento de los itinerarios de largo recorrido mallorquines, entre los que figura el GR-221. La apertura en diciembre es un comienzo; el trabajo real comienza después.

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