Sophie Turner en set en Mallorca bajo lluvia y viento, con hamacas coloridas, sombrillas y tumbonas de madera.

Visita breve con viento y lluvia: Sophie Turner graba un anuncio de Saint‑Germain en Mallorca

Visita breve con viento y lluvia: Sophie Turner graba un anuncio de Saint‑Germain en Mallorca

En un rodaje de pocas horas, la actriz Sophie Turner grabó en Mallorca un spot publicitario para el licor Saint‑Germain. La lluvia y el fuerte viento complicaron el trabajo; en el set había hamacas claras, sombrillas y tumbonas de madera.

Visita breve con viento y lluvia: Sophie Turner graba un anuncio de Saint‑Germain en Mallorca

Mini viaje de una famosa, horario apretado y un set que tuvo que resistir la Tramuntana

Una fresca mañana en Palma, cuando los cafés del Passeig Marítim apenas limpiaban las mesas y algún que otro ferry se mecía en el puerto, aterrizó un pequeño equipo de filmación para un rodaje publicitario. La protagonista: Sophie Turner. Objetivo: un breve spot para el licor Saint‑Germain. El calendario era ajustado: la actriz permaneció solo unas horas, rodó en un bloque intenso y voló después al siguiente compromiso.

El tiempo en Mallorca mostró ese día lo que a menudo caracteriza a la isla: caprichoso. Llovió de forma intermitente y la Tramuntana mandó rachas fuertes. En el set eso supuso: cámaras que había que cubrir rápidamente, focos que se reorientaron y atrezzo resguardado bajo tiendas provisionales. Aun así no hubo drama, más bien un ajetreo ordenado: cables, lonas impermeables y gente con walkie‑talkies.

La idea visual evocaba el verano: hamacas claras, elegantes sombrillas, tumbonas de madera y mesitas con cócteles. Esos detalles, se espera, aparecerán solo un instante en el spot final; para el equipo significaron montaje, ajustes y mucho trabajo hasta que la toma quedó cerrada. Que la lluvia golpeara la lona y las olas taparan a veces los diálogos añadió un toque mallorquín: la isla actuó como director y codirector a la vez.

Para Turner este tipo de rodajes cortos es rutina. Se hizo conocida como Sansa en la serie Game of Thrones y más tarde la vimos como Jean Grey en las películas de X‑Men. Actualmente figura vinculada a nuevos proyectos, entre ellos se habla de una nueva adaptación de Tomb Raider para una gran plataforma de streaming. Esas obligaciones explican el horario apretado y el continuar viaje inmediato.

¿Qué deja Mallorca aparte de apariciones fugaces y el bullicio del rodaje? Este tipo de producciones moviliza a proveedores locales: pequeñas empresas técnicas, servicios de catering, transportes y, a veces, figurantes de la zona. Artesanos montan el set, camiones llevan material por las estrechas carreteras costeras y por unas horas la isla es plató, punto fotográfico y lugar de trabajo a la vez; a veces se trata de anuncios como el anuncio con Catherine Zeta‑Jones en Mal Pas. Eso genera encargos, pero también cierta expectación en los paseos cuando la gente se queda a mirar y a hacer fotos con el móvil.

Quienes temen que los rodajes de famosos alteren por completo la tranquilidad de los sitios populares deben saber: la mayoría son breves y planificados, con restricciones para peatones y horarios claros. Y a menudo, cuando desmontan, todo queda como antes: salvo algunas huellas en la arena y el recuerdo de quienes coincidieron en el momento.

Para mallorquines y visitantes el acontecimiento tiene además un pequeño atractivo: muestra que la isla resulta atractiva tanto para grandes producciones como para encargos internacionales más modestos, pese a los caprichos del tiempo; como han documentado otras crónicas sobre celebridades en la isla, por ejemplo Eleonora Incardona en Es Trenc. Una tarde con lluvia, viento y un rostro de Hollywood se puede sobrellevar en Palma con un café caliente, mientras el equipo conversa y prepara la siguiente escena. Y al atardecer la promenade vuelve a estar ahí: tranquila, salina y lista para la próxima borrasca o la siguiente cámara.

Por qué esto es bueno para Mallorca: Estas producciones cortas traen encargos inmediatos y visibilidad sin bloquear la isla durante meses. Para los proveedores locales significa trabajo; para el vecindario suele quedar solo la curiosidad por un pequeño aire de cine. Y quien miró con atención pudo ver ese día un pequeño fragmento del mundo del rodaje: hamacas, sombrillas y una despedida rápida en el aeropuerto.

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