Colas de coches en una calle estrecha de Sóller con un autobús y peatones, mostrando el atasco urbano

Atasco, discusión y estancamiento: la circunvalación de Sóller está atascada

La prevista remodelación del acceso principal a Sóller debería ayudar, pero durante meses predomina sobre todo una cosa: la impaciencia de los vecinos. La causa: la falta de acuerdos entre el Consejo Insular, la DGT y el municipio.

Cuando la carretera principal se convierte de nuevo en un juego de paciencia cada mañana

Quien por la mañana, alrededor de las 9:00, viaja por la circunvalación hacia Sóller, conoce esto: tráfico lento, autobuses, grupos de viajeros con maletas y peatones que por costumbre usan la calzada porque no hay aceras. Por la tarde, entre las 17:00 y las 19:00, ocurre lo mismo: horas punta que a nadie gustan, como recogen informaciones sobre Atascos kilométricos frente a Sóller.

Por qué la remodelación se estanca

En realidad hay un plan: cuatro nuevas rotondas, un carril bici continuo, zonas claras de Park-and-Ride y una prohibición de estacionamiento en los arcenes. La idea suena razonable y sería, según la mayoría, una ganancia para la seguridad. Solo: la implementación depende. Muchos señalan la falta de intercambio entre el Consejo Insular, la autoridad de tráfico DGT y el municipio. Reuniones que deberían haber tenido lugar desde hace más de un año siguen sin avanzar, a pesar de anuncios como Palma quiere aliviar los atascos: ampliación de la rotonda, accesos al FAN y las 13 pequeñas obras.

«Los planes están ahí, pero falta la firma allí y la aprobación allá» dice un vecino que a menudo recorre la ruta en bicicleta. ¿Suena familiar? También lo es. Quien por la mañana está en la panadería Can Repic, ya escucha las bocinas.

Problemas de estacionamiento y bolardos – una solución a medias

Se han instalado bolardos, se han asignado nuevos aparcamientos. Sin embargo, muchos conductores siguen estacionando sus coches sobre los arcenes, a menudo por comodidad, a menudo porque las plazas oficiales de aparcamiento están cerradas por temporada. Esto lleva a carriles bloqueados y frustración entre conductores de autobuses, proveedores y vecinos. ¿Controles? Apenas. La policía local no llega a todos los rincones; mientras tanto se plantean medidas y proyectos como Sóller reacciona al caos de aparcamiento: tres aparcamientos y 300 plazas para residentes planeados.

Otro punto: grupos de peatones, especialmente grupos de turistas, se extienden por la carretera cuando falta la acera. Esto aumenta el riesgo de accidentes. Se oye en las cafeterías de la Plaza: conversaciones sobre momentos peligrosos a diario.

Qué se espera ahora

El Consejo Insular, la DGT y la administración municipal quieren volver a reunirse en los próximos días. Objetivo: aclarar cuestiones, definir responsabilidades para que las obras puedan comenzar a finales de 2025. ¿Lo lograrán? Muchos miran con escepticismo. Las experiencias de los últimos meses, incluidas incidencias como los Cierres nocturnos en el túnel de Sóller, han atenuado las expectativas.

Un rayo de esperanza: si llegan las rotondas y el carril bici se lleva a cabo realmente, la ruta podría ser más segura y más tranquila. Hasta entonces, Sóller, en las horas punta, seguirá siendo un cuello de botella: conductores irritados, conductores de autobuses estresados y vecinos que tarde o temprano desearán una solución que dure más que una planificación de temporada.

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