Familia de Palma pide respuestas sobre la desaparición de Matilde Muñoz, de 72 años, en Lombok.

Desaparecida en Lombok: una mujer de Palma sigue sin aparecer

Desde principios de julio falta una residente de 72 años de Palma. Los familiares piden respuestas; la búsqueda en el lugar avanza con lentitud.

Semanas sin noticias: los familiares exigen claridad

Suena a mal thriller de viajes: una mujer de Palma viaja como de costumbre a Asia, habla por teléfono por última vez con amigas y desaparece. Desde principios de julio no se sabe nada de Matilde Muñoz, de 72 años. La familia, que vive en Palma, está desconcertada e indignada: las autoridades indonesias habrían reaccionado con lentitud y solo ofrecen fragmentos de información.

Últimos indicios proceden de Senggigi

Según los allegados, Matilde solía viajar durante meses. En esta ocasión permaneció en Lombok, en la zona de Senggigi. Se registró en el pequeño hotel Bumi Aditya y amplió su estancia. El 2 de julio salió de la casa indicando que iba a la playa. No regresó.

Se acumulan las rarezas: la motocicleta alquilada apareció de nuevo en manos del arrendador, la cerradura de la habitación estaba intacta, había objetos personales esparcidos, pero documentos importantes —pasaporte, móvil, nuevas tarjetas bancarias— habían desaparecido. Un mensaje de WhatsApp que supuestamente era suyo y afirmaba que estaba en Laos resultó extraño para sus amigas: faltas de ortografía, frases formuladas de manera distinta y símbolos que Matilde nunca empleaba. La Dirección General de Inmigración de Indonesia confirma: no hay registro de un billete de salida.

Familiares en Palma presionan

El 28 de julio las amigas más cercanas acudieron a la policía en Palma. Poco después, un agente local de visados presentó también una denuncia. Desde entonces, funcionarios locales buscan, también en puertos y aeropuertos, pero no han dado con ella. «No parece que se trate de una simple marcha voluntaria», dice Elena Herranz, integrante de la familia. «Matilde tenía planes, quería visitar a gente, estaba conectada.»

En conversaciones en los cafés del Passeig Mallorca se repiten las mismas preguntas: ¿Por qué tardó tanto en hacerse la denuncia? ¿Por qué no se han analizado las imágenes de las cámaras de seguridad? La familia denuncia falta de información y exige más transparencia por parte de las autoridades locales; casos recientes en la isla, como Desaparecida en Palma: misterio por una actualización en Instagram — comunidad convoca concentración en la estación, reavivan el debate.

La búsqueda continúa: entre esperanza y preocupación

Amigos y parientes han iniciado llamamientos de búsqueda, envían pistas a la embajada y se mueven por las redes pertinentes. Hay peticiones, llamadas nocturnas y comprobaciones con periodistas locales en Lombok. «Cada día la esperanza disminuye un poco», dice un familiar desde Palma. «Pero no nos rendimos.»

Quienes hayan observado algo en torno al 2 de julio en la zona de Senggigi o dispongan de información, se les pide que contacten con las autoridades competentes. Para la familia ahora solo cuenta una cosa: encontrar a Matilde con vida o, al menos, tener certidumbre sobre su destino; la cooperación de organismos como la Embajada de España en Yakarta y lecciones extraídas de otros casos, como Desaparecido en la Playa de Palma: un caso de demencia y lecciones para la isla, resultan clave.

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