Glaucus atlanticus, el "dragón azul", sobre la arena de la playa

¿Dragón azul a las puertas de Mallorca? Lo que los bañistas deben saber ahora

Los avistamientos del "dragón azul" en la Costa Blanca han suscitado conversaciones también en Mallorca: ¿qué tan real es el peligro, qué hay detrás de estos animales — y qué deberían hacer ahora los bañistas y los propietarios de perros?

Cuando el "dragón azul" llega a la costa: animales pequeños, gran revuelo

Los recientes informes sobre Glaucus atlanticus —el llamado dragón azul— en la Costa Blanca han generado conversación inmediata en nuestra isla. La criatura es diminuta, azul y extraordinariamente fotogénica en Instagram. Fenómenos similares han llevado incluso a cierres de playas en Almería por un caracol marino venenoso. Al mismo tiempo, su "picadura" puede ser dolorosa. En el Paseo Marítimo se nota el mar un poco más alto en días así, las gaviotas chillan y los socorristas cuelgan carteles con atención. La pregunta que nos planteamos aquí es: ¿debemos esperar prohibiciones de baño en Mallorca?

¿Qué es exactamente ese "dragón azul"?

Glaucus atlanticus no es una medusa, sino una pequeña babosa marina, apenas más grande que una moneda. Se alimenta de especies como la carabela portuguesa y aprovecha sus células urticantes. Eso la hace potencialmente peligrosa para los humanos: el contacto puede provocar dolores intensos, náuseas y reacciones circulatorias. A menudo solo se ve cuando ha sido arrastrada a la orilla —especialmente tras corrientes del sur o mañanas ventosas.

¿Qué probabilidad hay de que aparezca frente a las playas mallorquinas?

En pocas palabras: posible, pero no muy probable en grandes cantidades. Las Baleares no están lejos de las rutas de corriente descritas. Fuertes corrientes del sur, una Tramuntana intensa o condiciones marinas inusuales pueden arrastrar organismos a largas distancias. En mañanas ventosas en Portixol o en la Playa de Palma, pescadores y paseantes ya han visto objetos extraños en la orilla —aunque con más frecuencia ejemplares muertos que vivos.

Importante: los avistamientos en la Costa Blanca son una señal de advertencia, no una alarma. Nuestras playas están muy concurridas y los sistemas de aviso y rescate están rodados. Aun así, debemos tomar este fenómeno más en serio que como una simple curiosidad exótica.

¿Qué significa esto para los bañistas, propietarios de perros y vendedores de playa?

La regla más simple sigue siendo: no tocar. Ni siquiera con guantes. Niños y perros están especialmente en riesgo porque corretean por la playa y pueden entrar en contacto más fácilmente. Sigan las indicaciones de los socorristas: son los primeros interlocutores en el lugar. Ante una picadura, ayudan los enjuagues con agua salada, compresas frías y acudir a un servicio médico —el agua dulce es contraproducente.

Para vendedores de playa, quioscos y arrendadores esto significa: más preguntas a corto plazo, posiblemente huéspedes preocupados. Un poco de información en la barra o junto a las toallas suele ser suficiente para calmar ánimos —y quizá una llamada a la vigilancia de la playa.

¿Qué se discute con poca frecuencia?

En el debate público quedan difusos algunos puntos. Primero: el cambio climático y las corrientes marinas alteradas influyen en la dispersión de estas especies. Segundo: la basura y las acumulaciones de algas en la playa pueden proteger o concentrar a animales pequeños —por tanto son más que solo restos indeseados. Tercero: a menudo faltan vías claras y accesibles para notificar avistamientos —una foto por WhatsApp al ayuntamiento basta, pero un enfoque estructurado sería más eficaz. La experiencia con otros animales muestra cambios en la detección, como el aumento de avistamientos de serpientes en Mallorca y la necesidad de canales claros.

Sugerencias concretas para Mallorca

Algunas ideas prácticas que podrían ayudar aquí y ahora:

• Carteles informativos unificados en los accesos principales de las playas con reglas breves de comportamiento;

• Formación para socorristas y equipos de playa sobre identificación y primeros auxilios; por ejemplo, tomando nota de iniciativas y medidas del Consell contra el cangrejo azul que buscan ordenar respuestas locales;

• Un portal local de notificación o una línea directa para avistamientos, que recopile datos para los biólogos marinos; además, convendría evaluar cómo encajar el nuevo paquete de medidas para pescar al cangrejo azul en protocolos de gestión;

• Folletos informativos para arrendadores y propietarios de perros, que deben extremar la precaución;

• Colaboración con universidades e instituciones de investigación para detectar patrones —¿cuándo y por qué aparecen estos animales?

Un pequeño llamamiento

Un poco de respeto por el mar ayuda más que el pánico. En mi paseo matutino por el Passeig escuché el ritmo constante de las olas, unos pescadores recogían sus cosas y una mujer mayor ofrecía un espresso a su vecina. Precaución sí, alarma no. Si quiere ir a lo seguro: ojos abiertos, tomarse en serio los carteles de advertencia y, en caso de duda, preguntar a los socorristas. Mallorca tiene experiencia con sorpresas marinas —y, por lo general, también las respuestas adecuadas.

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