Zona canina de Son Dameto poco iluminada con una farola defectuosa en primer plano

Palma debe pagar 106.700 euros: fallo tras caída en zona canina sin iluminación

Seis años después de la caída en la zona canina vallada de Son Dameto, el tribunal supremo de las Islas Baleares condena a la ciudad de Palma a pagar 106.700 euros. Motivo: iluminación deficiente y vulneración del deber de garantizar la seguridad. Un fallo con efecto simbólico para los parques públicos.

Seis años después: el tribunal condena a Palma a pagar

Una tarde en el parque, el perro con correa, una bolsa de plástico en la mano: eso fue suficiente para que un paseo normal se convirtiera en una larga disputa judicial. El tribunal supremo de las Baleares ha decidido ahora: Palma debe pagar a una mujer 106.700 euros en concepto de indemnización por daños y perjuicios. El incidente ocurrió en enero de 2019, en la zona canina vallada de Son Dameto. La mujer pisó un hueco apenas visible y cayó con fuerza mientras intentaba recoger los excrementos del perro.

Por qué este fallo es más que un pago por daños

A primera vista el caso puede parecer banal. A segundo vista es sintomático: no se trataba de una alcantarilla abierta o de una grieta en la acera, sino de la iluminación, o mejor dicho, de su ausencia. Los vecinos describieron el lugar como poco iluminado. Testimonios e investigaciones indicaron que una sola farola deslumbraba más de lo que iluminaba el suelo. El tribunal interpretó esto como una vulneración del deber de garantizar la seguridad —es decir, la obligación del ayuntamiento de mantener los espacios públicos de modo que se eviten peligros evitables, vinculada a la responsabilidad patrimonial del Estado.

El consistorio alegó que quien accede a una zona apartada del parque debe extremar la precaución. Esa defensa no prosperó en el tribunal. Las magistradas y magistrados subrayaron que una usuaria ocasional no podía saber que allí había un hoyo profundo. El deber de asegurar los espacios públicos va más allá de un consejo bienintencionado en una sobremesa.

Lo que los vecinos han denunciado durante años

Quien pasea por Son Dameto por la noche conoce el murmullo apagado de las voces, el ladrido ocasional, el crujir de las agujas de pino. Los caminos suelen estar poco iluminados. Los residentes llevan años informando sobre luces parpadeantes o ausentes, sobre farolas que deslumbran en vez de iluminar. Esos avisos parecen haber sido documentados. El tribunal los tuvo en cuenta y concluyó que la reiteración de las quejas obliga al ayuntamiento a actuar.

Por eso el fallo es más que el reconocimiento de un daño individual: es una llamada de atención para los responsables municipales. Los espacios públicos deben ser revisados con rigor y las reparaciones no pueden aplazarse indefinidamente. Y: ignorar las notificaciones ciudadanas aumenta el riesgo de demandas por daños y perjuicios.

Qué debería hacerse ahora: pasos concretos

La suma es elevada y tiene efecto disuasorio. Pero más eficaz que pagar a posteriori sería prevenir. Tres medidas prácticas que Palma debería adoptar ahora:

1. Inspecciones sistemáticas: Un plan regular de revisión de parques y zonas caninas, también por la noche. No bastan inspecciones visuales solo a plena luz del día.

2. Tecnología de iluminación adecuada: Buena iluminación significa: iluminar sin deslumbrar. Soluciones LED modernas con orientación correcta y sensores pueden hacer visibles los puntos peligrosos sin molestar a los vecinos.

3. Tomarse en serio la participación ciudadana: Hacer visibles los canales de denuncia, tramitar las comunicaciones con mayor rapidez y señalizar o cerrar temporalmente las zonas peligrosas hasta que se reparen.

Consecuencias legales y financieras

En lo económico, el fallo pesa sobre las arcas municipales; en otros frentes recientes el ayuntamiento ha impuesto sanciones reseñables, como Palma impone multas récord por alquileres ilegales. Además, Palma espera menos ingresos por multas.

Jurídicamente, establece un precedente: los ayuntamientos deben documentar y reaccionar ante las advertencias ciudadanas. Si no lo hacen, se exponen a más juicios; casos recientes relacionados con responsabilidades municipales muestran la complejidad de esos procesos, como Proceso de Playa de Palma: ¿Quién asume la responsabilidad tras el desplome de la terraza?. Para la afectada termina un capítulo agotador: seis años de visitas médicas, peritajes y procesos judiciales. El dinero no borra la lesión, pero la sentencia confirma la responsabilidad del municipio.

Un pequeño consejo práctico al final

Si sales por la noche con el perro: lleva una linterna, usa calzado con buen agarre y, ante problemas conocidos, evita esa zona del parque hasta que se arregle. Y si detectas puntos peligrosos: denúncialos. A veces las cosas cambian por las quejas; otras veces hace falta una sentencia para que las farolas dejen de estar mudas.

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