Fachada del antiguo cine en la Plaça d’Espanya con terraza y piscina en la azotea.

Palacio Avenida de Palma tendrá un restaurante con vistas – Meliá invierte en el centro

Palacio Avenida de Palma tendrá un restaurante con vistas – Meliá invierte en el centro

El antiguo cine en la Plaça d’Espanya se modernizará por 2,6 millones de euros. Meliá traslada el restaurante a la azotea, construye una piscina y renueva la fachada y las zonas comunes. El proyecto podría aportar nuevos impulsos al vecindario y al centro.

Palacio Avenida de Palma tendrá un restaurante con vistas – Meliá invierte en el centro

2,6 millones de euros, un restaurante en la azotea y una piscina: cómo un edificio tradicional recibe aire fresco

En una fría y lluviosa mañana de enero se oye en la Plaça d'Espanya el rítmico repiqueteo de los neumáticos de los autobuses sobre los pavimentos mojados y el lejano silbido de un tren de cercanías que atraviesa la ciudad. En este escenario la cadena hotelera Meliá planea un cambio visible: el edificio que durante mucho tiempo albergó el cine Avenida será rehabilitado por 2,6 millones de euros. El anteproyecto es de CMV Architects; la comisión responsable del casco antiguo dio luz verde a la iniciativa.

Lo que cambiará de forma concreta para huéspedes y transeúntes: el restaurante se trasladará desde el sótano -1 hasta la sexta planta. Desde allí la cadena espera una vista despejada sobre el paisaje de tejados de Palma, en dirección al Parc de Ses Estacions y la Plaça d'Espanya. Además están previstas la remodelación de las zonas de recepción, el desplazamiento de algunas habitaciones, un nuevo espacio de fitness y una sala para reuniones. En la fachada hacia la calle, tras derribar una pequeña subestación eléctrica, se renovará la fachada. En un ala que no está protegida como Bien de Interés (como se ha debatido en Avenidas en conflicto: nuevo edificio residencial, vieja fachada y muchas preguntas abiertas) se plantea la instalación de una piscina.

Para el vecindario una reforma así tiene varios efectos prácticos. Primera perspectiva positiva: más huéspedes que vivan Palma fuera de las habitaciones del hotel aportarán movimiento a las cafeterías, panaderías y pequeños comercios alrededor de la plaza, como ocurrió tras la adquisición de la Plaza de las Tortugas por un grupo de inversores. En segundo lugar, se generan empleos durante la fase de obra y en la hostelería, especialmente en cocina y barra. Y en tercer lugar, una fachada renovada puede realzar la imagen de la plaza; en los últimos años el centro de Palma ya ha recibido nuevos pavimentos y un conjunto de estación renovado, de modo que la calle en su conjunto luce más ordenada.

Claro está que la memoria del cine Avenida sigue formando parte del paisaje. El edificio escribió muchas páginas de historia cinematográfica en sus plantas bajas, hasta que cerró en el año 2000. Quien pasa con frecuencia por la esquina de la Avinguda Alexandre Rosselló y el Marqués de Fontsanta conoce la mezcla de viajeros, estudiantes y personas mayores que cruzan sus caminos allí. Un nuevo restaurante con vistas puede dinamizar este espacio público de forma agradable, siempre que los responsables mantengan horarios razonables, precios justos y buena accesibilidad para las vecinas y vecinos.

Desde el punto de vista urbanístico, la decisión de subir la oferta gastronómica a la cubierta es un uso inteligente: las terrazas en altura ofrecen una alta calidad de estancia sin consumir suelo adicional. Para Palma ello significa más puntos de encuentro atractivos y potencial para eventos con vistas sobre la ciudad, similar a proyectos como Palma recibe un nuevo club náutico de lujo: un recorrido antes de la apertura. Queda una pequeña reserva: aunque el edificio no esté catalogado, conviene conservar detalles históricos en la reforma, ya sea en la fachada o en el vestíbulo, para mantener visible la historia de la isla.

Quien se siente al anochecer en la plaza quizá vea pronto platos plateados y una luz tenue, mientras en la plaza continúa la actividad cotidiana. Para los operadores turísticos, el incremento de oferta gastronómica de calidad es un argumento más para incluir el centro en sus recorridos; asimismo, la convocatoria reciente de espacios hosteleros refuerza esa tendencia (Palma convoca la concesión de dos locales gastronómicos en el puerto). Al mismo tiempo, la medida ofrece la oportunidad de equilibrar la relación entre visitantes y residentes: si los hoteles abren sus azoteas, también las vecinas y vecinos podrán disfrutar alguna noche de una cena con vistas sin necesidad de alojarse en el hotel.

En los próximos meses se concretarán los planes de obra, se formalizarán los permisos y los oficios empezarán a trabajar en el lugar. Para las habitantes y los desplazados esto supone fases de polvo y cortes puntuales, pero también el resultado visible: un edificio cuidado, un nuevo restaurante con vistas y una porción de vida urbana que aporta un pequeño pero perceptible cambio de ánimo.

En resumen: este proyecto se siente como una pequeña intervención de cuidado del centro. Aporta inversión, nueva calidad de estancia y empleos; en consonancia con otras iniciativas de rehabilitación en la ciudad, como Palma apuesta por El Terreno: tres millones para un barrio que debe volver a la vida. Si en los trabajos se respeta lo suficiente la vecindad y los detalles antiguos, la Plaça d'Espanya ganará otro espacio donde Palma se muestra y la gente se reúne —desde la panadería de la mañana hasta la cena tardía sobre los tejados.

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