Ovejas y corderos muertos tras ataques de tres perros en una finca cerca de Felanitx

Paseos nocturnos de perros destrozan rebaño: alrededor de 15 ovejas muertas en Felanitx

Paseos nocturnos de perros destrozan rebaño: alrededor de 15 ovejas muertas en Felanitx

Tres perros mataron en una finca cerca de Felanitx a alrededor de quince ovejas y corderos. Los propietarios presentaron denuncia; los ataques ocurrieron en varias noches. ¿Qué debe cambiar para que esto no vuelva a suceder?

Paseos nocturnos de perros destrozan rebaño: alrededor de 15 ovejas muertas en Felanitx

En una pequeña finca en las afueras de Felanitx se vio alterada toda una noche de descanso: tres perros entraron en varias noches en la propiedad y, según los propietarios, mataron alrededor de quince ovejas y corderos. La pérdida afecta a la pareja de la zona no solo en lo emocional, sino también en lo económico: estiman el daño en unos 2.000 euros y han denunciado el incidente a la Guardia Civil.

Los ataques habrían ocurrido en tres oleadas; la primera comenzó en la noche del 10 de diciembre. Los dueños cuentan que notaron inquietud por la noche y salieron. Allí se encontraron con un rebaño destrozado. Días después los perros volvieron, a pesar de que los animales ya habían sido metidos por la noche en un establo protegido. Un vecino comunicó que los perros aparentemente también accedieron a su terreno, aunque allí no atacaron. Los propietarios anunciaron que llevarían a los animales al refugio si llegaban a capturarlos.

Pregunta clave

¿Quién asume la responsabilidad cuando perros sueltos atacan animales de granja: el propietario, el Estado o la comunidad local?

Análisis crítico

Estos incidentes no son casos aislados, como muestran casos recientes en la isla —por ejemplo, Sa Pobla: perros pastores alemanes fugados matan a varios gatos y el incidente del ferry con 27 perros muertos en ferry. En el campo aparecen con frecuencia riesgos subestimados: vallas mal aseguradas, perros sin vigilancia y una obligación de registro que a menudo se aplica de forma incompleta. En Mallorca, donde la agricultura y el ocio conviven muy cerca, cualquier población de perros sueltos o abandonados agrava el peligro para los rebaños de ovejas y cabras. Técnicamente, la identificación por microchip, un marcaje visible y una obligación de correa en perros domésticos habrían reducido el riesgo. En la práctica fallan los controles y la disposición de algunos propietarios para asumir responsabilidades —sobre todo por la noche, cuando la dependencia de un servicio municipal lejano dificulta la actuación.

Lo que falta en el debate público

Con demasiada frecuencia se habla de casos aislados sin ver las consecuencias sostenidas para las pequeñas explotaciones y otros problemas, como el aumento de animales atropellados en la isla Tantos animales fueron atropellados en las carreteras de Mallorca en 2025. Falta una discusión local sobre infraestructura preventiva: vallas robustas, apoyo económico para pequeños agricultores tras ataques, equipos rápidos de recogida de animales sueltos y una línea clara en la sanción de la negligencia. También está poco tratada la cuestión de cómo pueden colaborar refugios y ayuntamientos: no todos los municipios tienen la capacidad para acoger temporalmente animales sueltos o para marcarlos adecuadamente.

Escena cotidiana en Mallorca

Son cerca de las cinco de la mañana en la carretera rural de Son Mesquida; el aire huele a paja húmeda y café recién hecho, un viejo Land Rover pasa haciendo ruido. En la finca se enciende una tenue luz, detrás de olivos y muros secos se ven los pacas de heno desplazados —y en un establo silencioso falta un cordero. Los propietarios, aún con chaquetas gruesas, recorren las verjas, revisan roturas y huellas en el suelo. Una y otra vez se escucha «¡Que no vuelva a pasar!» —una escena familiar en muchas fincas de la isla.

Propuestas concretas

- Obligación de identificación: microchip más collar visible debería controlarse de forma más estricta en todos los perros de la isla.
- Equipos de intervención rápida: los municipios podrían coordinar unidades de recogida y custodia para asegurar animales sueltos.
- Apoyo a agricultores: un fondo de emergencia para pequeños agricultores podría amortiguar al menos parcialmente los daños; sería conveniente establecer un umbral de cuantía y acceso rápido a las ayudas.
- Infraestructura preventiva: subvenciones para vallas mejores, alojamientos nocturnos seguros y cámaras sencillas que ayuden a identificar reincidentes.
- Campañas de concienciación: sensibilizar a los propietarios de perros, especialmente en zonas rurales, sobre las consecuencias de la negligencia y de dejar a los animales sueltos.

Conclusión contundente

El caso de Felanitx es más que una tragedia para una pareja: muestra un fallo en varios niveles —en la protección de los animales, en el control de los propietarios y en la prevención municipal. Si no queremos que escenas similares se normalicen, hacen falta medidas concretas, no solo indignación. Para los agricultores afectados queda la esperanza ingenua de que algún día se capture a los perros y la vida en la finca recupere parte de su calma —pero la sensatez y la planificación deben llegar antes.

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