Patrulla de la policía local en Palma de noche junto a la Plaça d'Espanya, calles poco concurridas.

Noches en Palma: la falta de personal en la policía local pone en riesgo la seguridad

Noches en Palma: la falta de personal en la policía local pone en riesgo la seguridad

El sindicato ATAP exige contrataciones urgentes para la patrulla nocturna de la policía local de Palma. La unidad está debilitada por jubilaciones, comisiones temporales y falta de relevo: el riesgo crece, especialmente de noche en lugares como la Plaça d'Espanya y la Plaça de les Columnes.

Noches en Palma: la falta de personal en la policía local pone en riesgo la seguridad

Pregunta principal: ¿quién protege Palma por la noche cuando el turno debe sostenerse con apenas media docena de personas?

Son poco más de la medianoche, las lámparas de la Plaça d'Espanya proyectan luz amarilla sobre los adoquines húmedos, delante de un local de comida rápida se agrupan personas, de un bar sale música alta, los taxis pitan. Un coche patrulla pasa despacio, con dos agentes en su interior. No hay más en la calle. Así es una noche en Mallorca que muchos conocemos, y ahora resulta vulnerable.

La asociación de trabajadores ATAP ha presentado una solicitud de urgencia al ayuntamiento: más personal para la patrulla nocturna de la policía local. El trasfondo son bajas de plantilla por jubilaciones, comisiones temporales y regulaciones de jornada para conciliar trabajo y familia. Esos puestos aparentemente no se han repuesto con nuevas contrataciones. El resultado: cada vez más servicios sobre menos cabezas. Residente y comerciantes hablan de esperas más largas en las intervenciones; titulares recientes recogen episodios concretos, como la detención de un robo de bolso por tres policías fuera de servicio en el casco antiguo de Palma.

Análisis crítico: la situación no es solo un problema de personal, sino una cuestión de capacidad de resistencia y planificación. Si se reducen las patrullas, se reprograman los servicios, aumentan los tiempos de respuesta y los conflictos —especialmente con clientes muy alcoholizados o grupos— recaen antes en las pocas compañeras y compañeros disponibles; ejemplos como la redada nocturna en la Playa de Palma ilustran la complejidad de los operativos nocturnos.

Lo que falta en el debate público son cifras concretas y calendarios. ¿Cuántas plazas están realmente vacantes? ¿Cuántos días libres se han pospuesto? ¿Qué categorías de personal faltan exactamente? Residentes y comerciantes hablan de esperas más largas en las intervenciones, pero la administración solo ha ofrecido hasta ahora declaraciones de intenciones. También casi inexistente en la conversación está el agotamiento mental y físico de las fuerzas y sus consecuencias para la calidad del trabajo policial.

La discusión sobre el nuevo plan organizativo de la policía local también se mantiene demasiado técnica. Los sindicatos han señalado retrasos y la fecha de inicio original se pospuso; la policía local ha llegado a amenazar con protestas ante la falta de soluciones claras.

Una escena en Palma: en la Plaça de les Columnes una camarera se sienta frente a su cafetería, se frota las manos porque el frío cala la chaqueta. Conoce las caras de la policía nocturna, saluda y cuenta mentalmente las veces en que los agentes estuvieron retenidos más tiempo en una intervención. Cuando las sirenas suenan menos, su inquietud aumenta. Esto no es un problema abstracto: afecta a vidas, a la sensación de seguridad de visitantes y vecinos y al clima social de barrios con vida nocturna intensa.

Propuestas concretas que podrían aplicarse de inmediato:

- A corto plazo: planificación de turnos transparente y publicación de las plazas vacantes; incentivación con pagas por horas extra y pluses nocturnos para retener personal a corto plazo; comisiones temporales desde unidades municipales menos cargadas con plazos claros de retorno.

- A medio plazo: un plan de reclutamiento con plazos concretos para plazas fijas, incluyendo un proceso de selección acelerado; creación de un programa estructurado de trainees o prácticas específico para la patrulla nocturna que combine formación y servicio; garantías obligatorias de tiempos de descanso para que los días libres no se anulen permanentemente.

- Organizativo y estratégico: publicación de un calendario realista del plan organizativo con hitos y rendición de cuentas pública; implicación de los sindicatos en los pasos de implementación; apoyo psicológico y revisiones de salud periódicas para los operativos.

- Coordinación: mejor coordinación con otras fuerzas de seguridad y servicios municipales (por ejemplo, ordenanzas, servicios sociales) para abordar multidisciplinariamente intervenciones relacionadas con alcohol o personas sin hogar; medidas preventivas específicas en puntos conflictivos, como más iluminación, interlocutores fijos para establecimientos de restauración y ofertas de mediación, y referencias a casos como detenciones tras una amenaza en la playa urbana para diseñar respuestas conjuntas.

Lo que el ayuntamiento debería transparentar de inmediato: una lista sencilla de las plazas vacantes, el número de efectivos que han salido en los últimos 24 meses y un calendario realista de cuántas nuevas contrataciones se prevén en cada trimestre. La ciudadanía tiene derecho a saber si la presencia nocturna crece o continúa disminuyendo, especialmente tras episodios que han mostrado un aumento de la inseguridad como ocho robos en una semana en Palma.

Lo que podemos aportar como comunidad: los comerciantes locales pueden coordinar turnos para avisar con antelación sobre noches críticas; las iniciativas vecinales pueden promover vías seguras para residentes; y los visitantes deben ser informados sobre cómo comportarse responsablemente por la noche: menos escaladas significan menos presión sobre los pocos efectivos disponibles.

Conclusión: una sensación de seguridad que pende de un hilo de personal es arriesgada. El ayuntamiento no puede considerar la noche como un problema administrativo. Hace falta transparencia en las cifras, plazos vinculantes para las contrataciones y un plan que no trate el trabajo nocturno como una partida residual. Si no, la noche conocida de Palma puede convertirse en una en la que nadie llega con la suficiente rapidez.

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