Cala Oli en Bendinat con franja costera recuperada tras demolición de un edificio ruinoso.

Cala Oli en Bendinat: la demolición recupera casi 200 m² de costa

El gobierno balear ha aprobado la demolición de un edificio en ruinas en la Cala Oli, junto a Bendinat. Se prevé que alrededor de 200 m² de litoral vuelvan a ser de uso público; no se permitirá nueva construcción. Falta aún la aprobación del municipio de Calvià.

Cala Oli en Bendinat: la demolición recupera casi 200 m² de costa

Cala Oli en Bendinat: donde antes había hormigón, el mar debe volver a respirar

El gobierno balear ha aprobado la demolición de un antiguo edificio muy deteriorado en la pequeña cala Cala Oli, junto a Bendinat. Se trata de una construcción que originalmente ocupaba la franja costera pública amparada por una concesión de 1963 y cuya autorización posteriormente fue declarada extinguida. El objetivo de la medida: liberar aproximadamente 200 metros cuadrados de litoral.

Quien pasee por el paseo en una clara tarde de invierno en dirección a Portals Nous entiende enseguida por qué muchos vecinos lo celebran. El mar huele a sal, las gaviotas vuelan y los paseantes llevan a sus perros con correa. La pequeña cala ahora está parcialmente obstruida por la ruina; la demolición debe devolver espacio a las rocas y al ruido del mar — no se permitirá nueva construcción.

Formalmente queda todavía un último trámite: el municipio de Calvià debe dar su visto bueno a la demolición. Pero es un acto formal, no un drama administrativo espectacular. Para la gente del barrio es más bien un alivio cotidiano: menos restos en ruinas, menos basura en lugares de difícil acceso y una vista abierta al mar.

¿Por qué es esto bueno para Mallorca? Una franja costera abierta representa múltiples beneficios para la isla. Ecológicamente, las rocas y los bordes dunarios recuperan espacio, donde animales marinos y aves encuentran refugio con mayor facilidad. Para las personas significa volver a tener acceso a la costa, mejor vista de la cala y un bien público que no está obstruido por lo privado. En una zona donde hoteles, campos de golf y villas se acercan mucho al mar, recuperar esto no es solo simbólico.

En la práctica ahora serían útiles algunas medidas: una señalización sencilla que explique que aquí ya no es posible construir; retirar una valla rota; y, si procede, pequeñas restauraciones con plantas autóctonas para que el viento y el agua no vuelvan a cubrir enseguida la zona liberada. Estas actuaciones mantienen los costes bajos y ofrecen mejoras visibles y rápidas.

En el lugar, los vecinos ya han empezado a imaginar pequeñas ideas. Un pescador propuso colocar las piedras de modo que los niños puedan chapotear en el borde sin llegar a aguas abiertas. Una vecina mayor de Bendinat soñó en voz alta con el sofá junto a la ventana: más mar a la vista, menos sombra de muros en ruinas. Estos pequeños deseos locales muestran que aquí se trata de calidad de vida, no solo de papeles administrativos.

El proyecto encaja con una tendencia que se hace visible lentamente en la isla: recuperar lo que antes era común. Quien visite regularmente la Cala Oli sabe lo rápido que una franja de rocas limpia se convierte en punto de encuentro para paseantes, fotógrafos y dueños de gatos. Una franja costera libre es una invitación, no una zona prohibida.

Mirando al futuro

Si Calvià da su aprobación y procede la demolición, quedará la oportunidad de convertir el tramo de costa liberado en una ganancia para vecinos y visitantes. No mediante hormigón, sino con pequeñas tareas de mantenimiento, señalización clara y un uso respetuoso del espacio. En tiempos en los que el espacio junto al mar no es algo evidente, una decisión así parece casi un regalo — sencillo, local y palpable.

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