Escaparate de la zapatería Calçats Alba en Plaça de la Mare de Déu de la Salut, con cierre tras más de 70 años.

Por qué cierra Calçats Alba — y lo que pierde Palma

Por qué cierra Calçats Alba — y lo que pierde Palma

Calçats Alba en la Plaça de la Mare de Déu de la Salut pone fin a la venta tras más de 70 años. Un paseo por el local, una pregunta crítica y propuestas concretas para salvar la estructura comercial de Palma.

Por qué cierra Calçats Alba — y lo que pierde Palma

Una tienda de tradición en la Plaça de la Mare de Déu de la Salut cierra después de más de siete décadas — y nadie tiene una respuesta sencilla

El próximo sábado las puertas de Calçats Alba se abrirán por última vez. En el escaparate hay grandes carteles con “Liquidación total, zapatos por 29 y 39 euros”. Quien pasea por la Plaça de la Mare de Déu de la Salut escucha las campanas de la iglesia de Sant Miquel, el ruido de una caja de reparto y la conversación de dos vecinos mayores que se preguntan si reconocerán la calle dentro de diez años. Esta es la escena: un trozo de comercio que poco a poco se apaga.

Pregunta principal: ¿Por qué desaparecen tiendas tradicionales como Calçats Alba del centro de Palma — y qué significa eso para la vida cotidiana aquí?

Un inventario sobrio: la tienda existe desde hace más de setenta años, según los vecinos la propietaria no se ha pronunciado públicamente, el negocio contiguo permanece abierto porque su responsable quiere seguir adelante. De la antigua red densa de comercios a lo largo de la zona peatonal hoy solo quedan unos pocos. Antes las asociaciones de comerciantes contaban con más de noventa miembros; ahora solo subsisten tres negocios conocidos por su nombre en el entorno inmediato (la Mercería Àngela cierra tras 340 años y Fin de una era vecinal: Can Comas en Aragón cierra tras 29 años son ejemplos recientes).

La crítica es evidente. Los alquileres suben, los propietarios buscan rentabilidad a corto plazo, el comercio online devora el tráfico de clientes (Comercio minorista) y los jóvenes vendedores suelen encontrar mejores condiciones en otros sectores o en el ámbito rural. A primera vista no son causas sorprendentes. Pero con más detenimiento suele faltar un sistema de sucesión, no hay medidas complementarias para alquileres comerciales estables y hay poca transparencia en los contratos comerciales. Quien hereda una tienda necesita herramientas de planificación, asesoramiento e incentivos financieros, no solo buenas intenciones.

Lo que en el debate urbano aparece poco: el aspecto social. Una zapatería es más que zapatos. Es punto de encuentro, referencia para personas mayores, empleo para aprendices y tablón de anuncios del vecindario. Cuando desaparecen esos lugares, se reduce la infraestructura cotidiana. Por la tarde hay menos gente frente al café, las panaderías reciben menos pedidos de clientes habituales y la plaza parece más vacía — sobre todo en invierno, cuando el turismo no llena las calles.

Una escena cotidiana: es primera hora de la mañana, los barrenderos trabajan, una furgoneta de reparto para en el Carrer Sant Miquel, delante del escaparate de Calçats Alba se detienen dos jubilados. Hablan de antes — de tallas de zapato, de la mujer que siempre sabía exactamente qué par era el adecuado. Se meten las manos en los bolsillos y siguen su camino. Así desaparecen los lugares de memoria poco a poco.

Propuestas concretas que deberían debatirse: primero, un registro municipal de “patrimonio comercial local”, es decir, una lista de tiendas con valor cultural que obtendrían facilidades fiscales en los cambios de titularidad. Segundo, frenos temporales a los alquileres en zonas clave: no una fijación total de precios, pero sí mecanismos que eviten duplicaciones repentinas. Tercero, subvenciones municipales para programas de sucesión: redes de asesoramiento, asistencia jurídica para contratos de arrendamiento comercial y ayudas para la fase inicial de nuevos responsables. Cuarto, una mezcla de usos que dinamice en lugar de transformaciones exclusivas en boutiques: programas de apoyo para artesanía, servicios de reparación y comercio clásico que animen los barrios diariamente.

No existe una receta mágica. Pero hay cosas sencillas que podrían ayudar de inmediato: jornadas informativas para propietarios de tiendas, una línea de atención municipal para cuestiones de arrendamiento, colaboraciones con entidades bancarias para microcréditos puente y medidas específicas para que jóvenes emprendedores prueben locales en condiciones moderadas. Programas de impulso pop-up por seis meses, por ejemplo, no generan vacíos permanentes en el mercado y protegen a los nuevos comerciantes de alquileres iniciales ruinosos.

Lo que podemos hacer como compradores es banal y eficaz: comprar más a menudo en el comercio local, no solo por nostalgia, sino porque cada euro en el barrio tiene efecto — en salarios, en artesanos, en las terrazas. Los ayuntamientos pueden apoyar eso, por ejemplo con zonas de aparcamiento temporales para la clientela, señalización más clara de las ofertas locales en zonas turísticas y mercados semanales que atraigan clientela habitual a las calles.

El cierre de Calçats Alba no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia. La decisión de cada comerciante es personal y a menudo comprensible — pero también es política, porque la planificación urbana, la política del suelo y la promoción económica fijan el marco. Si el centro de Palma se convierte en un escaparate de conceptos caros, la ciudad pierde su calidad para la vida cotidiana; y no puede obviarse la presión de movimientos inversores (Grupo de inversores adquiere la Plaza de las Tortugas) que ven los locales vacíos como una oportunidad especulativa lucrativa.

Conclusión: no basta con lamentar la desaparición. Necesitamos cifras reales sobre los contratos de alquiler comerciales, instrumentos concretos para la sucesión y una mejor coordinación entre administración municipal, propietarios y comerciantes. Si no, la despedida de Calçats Alba acabará siendo una normalidad que nadie deseó — salvo quienes ven los locales vacíos como una oportunidad especulativa lucrativa.

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