Talia en la terraza de su finca en Llucmajor con su gato Mio y acuarelas al sol

En la finca cerca de Llucmajor: cómo Talia echa nuevas raíces en Mallorca

Una terapeuta alemana se ha instalado en una pequeña finca cerca de Llucmajor: profesionalmente muy arraigada, en lo personal en un nuevo comienzo. Entre acuarelas, sesiones de terapia y talleres queda claro cómo el cambio puede convertirse en oportunidad.

En la finca, un nuevo ritmo

La mañana aquí empieza de otra manera: el suave chapoteo de la piscina, las hojas de los olivos que susurran con el viento y, en algún lugar cercano, el aroma de café recién molido. Talia, en torno a los cincuenta y tantos, abrió hace unos meses la puerta de una pequeña finca de Mallorca cerca de Llucmajor y descubrió que aquello podía ser un hogar. No es un gran espectáculo, sino un día normal en el que el gato Mio duerme perezoso en la terraza y la vecina Karin saluda desde la ventana.

Profesionalmente asentada, en lo personal en reconstrucción

Talia trabaja en la Palma Clinic y atiende aquí a residentes y propietarios de segundas viviendas (emigrantes en la isla). Combina hipnosis, terapia de pareja y coaching —presencial y online. Tras años en el lago de Constanza y una separación, decidió abrir conscientemente un capítulo en la isla, un gesto que recuerda relatos como «Mi corazón me llevó a Palma». “He cambiado el ritmo”, dice con una risa breve y honesta. Se percibe que vive alguien que nunca se queda quieto, pero que ahora elige lo que es importante.

La conversación con ella es directa, sin vergüenza. Habla con franqueza sobre errores, pequeñas victorias y las preocupaciones cotidianas de sus clientas. Eso la hace cercana. Al mismo tiempo aporta experiencia: años de formación, supervisiones, un trabajo que, pese a toda fragilidad, marca límites claros.

Menopausia: un tema con muchas caras

Un tema recurrente en sus sesiones son las mujeres en la mediana edad. No como un final, subraya Talia, sino como un «cambio interior» con facetas corporales, hormonales y psicológicas. Muchas pacientes se encuentran de repente en encrucijadas, toman decisiones impulsivas o sienten el deseo de reorganizar la vida.

Por eso ella se sigue formando —entre otras cosas con una ginecóloga de Alemania— y aporta conocimientos sólidos a las conversaciones. El 12 de octubre ofrece una charla online gratuita: «Cambio interior – Menopausia y psique» (9:30–11:00). Inscripciones por correo a anmeldung@menofiesta.de. Es relevante para Mallorca porque muchas mujeres y pendulares que viven aquí tienen preguntas similares: ¿cómo cambia el cuerpo? ¿cómo se mantiene estable la relación? ¿cómo replanteo mis planes?

Lo especial del enfoque de Talia es la mezcla de empatía y conocimiento. Usa menos términos dramáticos; prefiere explicar con una metáfora: “La vida a veces es como la niebla en la carretera: solo ves un tramo. Entonces respiras y das el siguiente paso”. Suena sencillo. Y a menudo es justamente lo que necesitan las pacientes.

Pintura como contrapunto

En la finca Talia tiene un pequeño taller. Aquí nacen acuarelas y cuadros en acrílico en tonos serenos. A veces es una vista de la cercana Garriga, otras un juego abstracto de azules y arenas. Los cuadros no son un proyecto con calendario; más bien una respiración. “Las cosas buenas necesitan su momento”, dice mientras deja una lona al sol.

La pintura actúa como contrapeso: concentrada, sin espectáculo, sin alarma de redes sociales. Para un lugar como Llucmajor, que se reparten entre carreteras rurales tranquilas y un trasiego turístico y nuevas direcciones de lujo en Mallorca, es una imagen reconfortante: una persona que no huye del ruido, sino que se crea una isla de calma.

Quien la conoce percibe una mezcla de claridad profesional y tranquilidad personal. Eso no es evidente, sobre todo tras un gran giro en la vida. Pero precisamente eso hace que la historia de Talia resulte simpática: sin espectáculo, sin ansias de perfección, sino con el esfuerzo sincero de echar raíces aquí.

Para la isla esto significa más que una bonita historia: expertas como Talia fortalecen la oferta local de atención psicológica, ponen temas como la menopausia en la conversación y crean propuestas relevantes para la creciente comunidad de residentes y propietarios de segundas viviendas. En resumen: Mallorca se beneficia porque aquí hay gente que no solo viene de vacaciones, sino que vive, trabaja y busca apoyo, y existen recursos con consejos para convertir Mallorca en un hogar.

Así que si pasea pronto por Llucmajor y ve un gato en un muro soleado, puede que sea Mio. Tal vez huela el café, oiga la campana de la iglesia a lo lejos y vea a Talia colgando un cuadro nuevo. Muy normal. Muy real. Y una pequeña prueba de que los nuevos comienzos en la isla suelen ser discretos, pero duraderos.

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