
Mejor al trabajo: Marratxí construye una conexión verde hacia Palma
Mejor al trabajo: Marratxí construye una conexión verde hacia Palma
Marratxí prepara un camino combinado para peatones y bicicletas entre Es Figueral y el polígono industrial y crea 144 nuevos aparcamientos en Can Rubiol. Riego automático, iluminación y conexión directa con la estación de tren buscan que el desplazamiento sea más relajado.
Mejor al trabajo: Marratxí construye una conexión verde hacia Palma
Nueva Vía Verde y 144 plazas contra el caos de aparcamiento
A primera hora de la mañana, cuando la Ma‑13 aún emite el familiar zumbido de los coches de los pendulares y en Es Figueral el café de las pequeñas cafeterías sale humeante por el mostrador, pronto habrá más bicicletas que coches. Marratxí ha puesto en marcha un proyecto que quiere cambiar la rutina diaria y los trayectos al trabajo: un camino combinado para peatones y ciclistas, una llamada Vía Verde, que conecta el barrio residencial de Es Figueral directamente con el área industrial y conduce a la estación Marratxí–Es Figueral.
El recorrido no es solo una bonita franja de arbustos y árboles, sino también un cierre práctico en la movilidad de los pendulares. Quienes hasta ahora dependían del coche porque el camino al trabajo parecía peligroso o demasiado estrecho, obtendrán una alternativa segura. El nuevo corredor pretende crear espacio para que la gente llegue en bicicleta o a pie a la estación, en lugar de sufrir la Ma‑13 en hora punta o esperar encontrar aparcamiento en calles residenciales estrechas.
Una contribución visible más contra la falta de aparcamientos se realizará en la Calle des Siurells, en el polígono Can Rubiol: allí se crearán 144 plazas públicas. En los últimos años los vecinos han vivido con frecuencia cómo aparcadores externos colmataban las tranquilas calles; ahora habrá una zona ordenada y lo bastante cercana a la estación para facilitar los transbordos.
El ayuntamiento apuesta por una mayor durabilidad en la transformación: a lo largo de la Vía Verde se plantarán árboles y arbustos, se instalará un riego automático y se incorporará alumbrado moderno, similar al nuevo boulevard costero de Palma. Esto no solo proporciona sombra en verano, sino también una sensación de seguridad a primeras horas de la mañana o al acabar la jornada. El municipio cifra los costes en alrededor de 550.000 euros, y las obras deberían completarse en unas once semanas.
Para el vecindario supone un alivio directo. Menos coches en las estrechas calles residenciales significa menos ruido, menos emisiones y menos problemas en las puertas de las casas. Para los pendulares, el trayecto al trabajo podría acortarse —no en kilómetros, sino en tranquilidad y fiabilidad: un carril rápido en bicicleta hasta el tren, un aparcamiento a un paso y la conexión con Palma será más llevadera.
Son las pequeñas cosas las que cambian el día a día: una iluminación continua, un árbol que da sombra en una intersección, una plaza libre por la mañana. Esos detalles suelen decidir si alguien coge la bici por la mañana o acaba usando el coche. La obra es además una invitación a familias jóvenes y trabajadores a aprovechar la cercanía a la capital sin tener que quedarse diariamente atascados en el tráfico.
Por supuesto, esto no es una solución mágica para todos los problemas de movilidad de la isla. Pero una red coherente de vías seguras y áreas de aparcamiento bien pensadas puede mejorar notablemente la vida en los suburbios como Marratxí. Mirando hacia adelante: si este modelo funciona, sería concebible crear conexiones similares en otros puntos neurálgicos, como el nuevo carril bici entre Playa de Palma y es Pillarí, las iniciativas para que el puerto de Portixol sea más verde y accesible o el proyecto que abre superficies y peatonaliza calles en Portixol, tal y como se ha impulsado en ocasiones como la Semana Europea de la Movilidad. Más aparcamientos para bicicletas, rutas que circulen con seguridad por rotondas y accesos, e indicaciones claras para peatones complementarían la iniciativa. Marratxí muestra cómo se puede actuar de forma pragmática en pocos pasos: algo de vegetación, unos cientos de plazas, luz y agua —y la vida cotidiana será un poco más fácil.
Para la isla significa más calidad de vida sin grandes alardes: unos pocos metros que pueden cambiar mucho.
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