Slingshot trike en carretera curvada de la Tramuntana con vistas al mar y señal de la MA-10.

Excursión en trike por la Tramuntana: Disfrutar las curvas con la Slingshot

Excursión en trike por la Tramuntana: Disfrutar las curvas con la Slingshot

Una salida en Slingshot se convierte en una pequeña aventura: asiento bajo, sensación de estar a ras del asfalto, vistas al mar y la MA-10 — ideal para una mañana enérgica en Mallorca.

Excursión en trike por la Tramuntana: Disfrutar las curvas con la Slingshot

Un pequeño roadtrip de tres ruedas que sabe a brisa marina y olor a goma

Por la mañana, cuando el aire en la costa aún está salado y las carreteras de la Tramuntana comienzan a desperezarse (Atención, conductores de coches de alquiler: así domináis las curvas de Mallorca sin taquicardia), los paseantes se asombran ante una imagen insólita: un vehículo rojo y negro, tan bajo como un kart de carreras, que pasa con despreocupación junto a cafeterías y olivares. No es un coche normal ni una moto clásica. En Palma lo llaman Polaris Slingshot (ficha oficial): un roadster de tres ruedas con una enorme rueda trasera única que proporciona la tracción.

La posición de conducción es inusualmente baja: quien se sienta está apenas a unos 15 centímetros del asfalto. Eso hace que la experiencia sea intensa, el paisaje parece cercano y los sonidos más directos. Bajo el capó trabaja un motor de cuatro cilindros de unos 175 CV; aun así el viaje suele ser relajado, ya que las rutas se hacen normalmente a entre 40 y 60 km/h. En momentos puntuales el vehículo puede apretar en serio: en papel los valores de aceleración 0–100 km/h rondan los cinco segundos cuando se le exige.

Los organizadores locales ofrecen estas salidas como experiencias de medio día: planificación, breve instrucción y varias paradas para fotos incluidas. Los puntos habituales de parada son miradores como el Mirador de les Malgrats en Santa Ponça, el Museo Militar en Palma o el mirador de Estellencs. En la vuelta muchas rutas pasan por la carretera costera de Port d'Andratx y Camp de Mar. Quien toma la MA-10 hacia Banyalbufar verá bancales, muros de piedra y vistas al mar una y otra vez.

Desde el punto de vista legal, el Slingshot ocupa una categoría intermedia; a nivel europeo suele clasificarse como L5e, cercana a las normas de motocicletas. Para participar en tours privados normalmente basta el carnet de conducir de coche. Un guía explica la técnica, ayuda a abrocharse y se asegura de que el grupo se mantenga unido —en la práctica eso significa: recorrer, fotografiar, disfrutar.

Los residentes notan que estos vehículos atraen miradas. En pueblos como Esporles no pasan desapercibidos: algunos saludan, otros fruncen el ceño. No es un misterio: la potencia tiene un sonido, y en modo divertido el consumo puede llegar a once litros a los 100 km. Muchos operadores apuestan por grupos moderados y rutas fijas para no saturar la zona.

En el sitio, los gestores suelen ser empresas pequeñas: empezaron con un par de vehículos y crecieron hasta disponer de una flota que hoy cubre desde adolescentes hasta adultos. Algunos modelos reciben apodos: un roadster negro acaba siendo coronado como "Batmóvil" y protagoniza escenas de cine a lo largo de la costa.

¿Por qué es bueno para Mallorca? Estas propuestas llevan visitantes a carreteras menos masificadas, distribuyen ingresos en pueblos pequeños y muestran otra cara de la isla más allá de las hamacas y piscinas de hotel. Quien reserva una mañana de trike luego toma café en Port d’Andratx, come un trozo de tarta en Esporles y llena la jornada con panoramas en vez de cemento. Para los pequeños alquileres es un factor económico bienvenido en temporada baja.

Mi consejo para locales y visitantes: elegir una salida por la mañana, cuando el aire está claro y el tráfico es escaso. Mostrar respeto por los vecinos de los pueblos de montaña compensa: conducir con seguridad en Mallorca en lugares estrechos y aparcar dejando acceso a los agricultores. Y llevar la cámara. La MA-10 ofrece motivos que parecen sacados de una postal.

Al final, una ruta en Slingshot no es un protocolo, sino una sensación: áspera, algo ruidosa, muy directa. Quien regresa al pueblo con la sonrisa del camino ha captado exactamente lo que ofrecen estas excursiones: una pequeña aventura que muestra Mallorca desde otra perspectiva.

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