Choque en la salida MA-13 de Son Cladera; vecinos exigen medidas visibles de reducción de velocidad.

Otra vez choque en la salida de Son Cladera: vecinos piden límites de velocidad

Un nuevo accidente en la salida de la Ma-13 en Son Cladera mantiene a los vecinos en alerta. Conductor ebrio, señal de stop atropellada y demandas de medidas de seguridad vial.

Accidente en una salida conocida: de nuevo ruido, cristales y debates

El lunes por la tarde, alrededor de las 16:00, en Son Cladera se oyó otra vez el típico estruendo: un coche perdió el control en el acceso a la Ma-13, se saltó una señal de stop y empujó varios contenedores de basura. Suerte en la desgracia: el conductor resultó con heridas leves, pero la situación pudo haber sido distinta.

Una vecina que paseaba al perro dijo después que oyó brevemente el crujir del vidrio y luego gente gritar. Un transeúnte grabó con el móvil la escena pocos segundos después del choque: el vídeo muestra los contenedores destrozados y el coche apoyado de forma inclinada en el arcén. Desgraciadamente, estas imágenes son demasiado familiares aquí, como muestra el nuevo choque en la rampa de la MA-13 en Son Cladera.

Alcohol al volante: valores claramente por encima del límite

Agentes de la policía local llegaron primero y constataron indicios de consumo de alcohol. Dado que el accidente tuvo lugar en un acceso a la autopista, la Guardia Civil se encargó de las investigaciones posteriores. Una prueba de alcoholemia arrojó, según fuentes del dispositivo, más de 0,90 mg/l en el aire espirado, un valor casi cuatro veces superior al permitido. Contra el conductor se ha abierto ahora un procedimiento por poner en peligro la seguridad vial.

Varios vecinos cuentan que este año ya se han producido varios incidentes similares en ese mismo punto. En la isla también se han registrado choques llamativos, como el choque nocturno en Son Banya, que vuelven a poner el foco en la velocidad temeraria.

Exigen límites de velocidad y más seguridad

Los vecinos llevan más de un año reclamando medidas: una limitación de velocidad más estricta, quizá un semáforo, o al menos marcas más visibles y una barrera que obligue a reducir la velocidad antes de girar. Hasta ahora se ha hecho poco. Las quejas se han trasladado en varias ocasiones a los organismos municipales, con pocos resultados visibles; casos como el conductor agresivo en Bendinat ilustran también la demanda de mayor control.

Un residente lo resume así: «No basta con lamentarse después de un accidente. Hay que actuar antes de que ocurra algo peor.» Al mismo tiempo, algunos admiten que el comportamiento de ciertos conductores, sobre todo cuando hay alcohol de por medio, es difícil de frenar solo con señales.

La policía anunció que intensificará los controles alrededor de la salida. Si eso será suficiente está por ver. Para los vecinos está claro: mientras no se adopten medidas estructurales, la salida seguirá siendo un punto de riesgo en un barrio que no está hecho para exhibiciones peligrosas; episodios como los accidentes mortales en el Camí de la Síquia recuerdan la gravedad de no actuar.

En el lugar se pudo ver: el sol bajo, unas hojas volando por el aire y de vez en cuando la voz de un vecino que cerraba la calle. No fue una tarde agradable.

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