Joven usando un vapeador junto a un paquete de cigarrillos sobre una mesa en Palma

¿Pausa de humo? Por qué la caída en la venta de cigarrillos en las Baleares no lo explica todo

¿Pausa de humo? Por qué la caída en la venta de cigarrillos en las Baleares no lo explica todo

El número de cajetillas vendidas en las Baleares cayó entre enero y noviembre de 2025 casi un 4%, hasta 64,7 millones. Pero la bajada tiene truco: los jóvenes recurren cada vez más a vapes y calentadores de tabaco. Un análisis crítico con impresiones de la vida cotidiana en Palma y propuestas concretas.

¿Pausa de humo? Por qué la caída en la venta de cigarrillos en las Baleares no lo explica todo

Pregunta clave

¿Reducen realmente menos ventas de cigarrillos el consumo de tabaco en Mallorca, o el problema simplemente cambia de forma?

De enero a noviembre de 2025 se vendieron en las Baleares alrededor de 64,7 millones de cajetillas de cigarrillos. Son casi un cuatro por ciento menos que el año anterior. En comparación, en toda España la caída fue más moderada, del 2,2 por ciento. Estas cifras suenan al principio como un éxito —al menos para los productos tradicionales de tabaco.

Análisis crítico

Al mismo tiempo la Sociedad Española Contra el Cáncer advierte: muchos jóvenes están pasando de los cigarrillos a los cigarrillos electrónicos (vapes) o a los calentadores de tabaco. Esto no es un detalle menor. Una caída en la venta de cigarrillos convencionales no significa automáticamente que se consuma menos nicotina. En su lugar, la demanda se desplaza hacia productos que están gravados de forma distinta, se controlan con menos frecuencia y cuyos efectos a largo plazo aún no se conocen por completo.

En las calles de Palma, especialmente en el Passeig del Born en una tarde ventosa, se aprecia el cambio: menos gente con un cigarrillo encendido, pero más con finas varillas humeantes entre los dedos. En pequeñas barras de la Plaça Gomila, el personal comenta que los clientes piden cada vez más enchufes para cargar dispositivos en lugar de pedir ceniceros. No son pruebas científicas, pero sí señales cotidianas.

Lo que falta en el debate público

El debate público suele centrarse en las cifras de venta de cigarrillos clásicos —eso es medible y llamativo; por ejemplo, la discusión sobre la prohibición de fumar en playas y terrazas suele atraer atención mediática. Más importante sería reunir todos los datos de consumo: cigarrillos tradicionales, vapes desechables, sistemas recargables y calentadores de tabaco. También faltan cifras sólidas por grupos de edad y sobre las cantidades de nicotina consumida por la población. Sin esta perspectiva, la impresión de que "se fuma menos" queda incompleta.

Propuestas concretas

1) Mejor recogida de datos: el Servei de Salut de les Illes Balears debería agrupar el consumo de todos los productos con nicotina en una estadística común. Sólo así puede apreciarse la tendencia real. 2) Revisar la fiscalidad: los productos que reemplazan a los cigarrillos clásicos no deberían beneficiarse automáticamente de un tratamiento fiscal más favorable. Una evaluación vinculante y la adaptación de los tipos impositivos evitarían efectos de desplazamiento. 3) Enfoque en la juventud: aplicar controles de edad en la venta y en playas/clubes de forma más sistemática. Adaptar los programas de prevención en las escuelas —no sólo "fumar es malo", sino ofrecer información sobre los riesgos de los vapes y los calentadores de tabaco. 4) Fomentar la investigación: financiar estudios a largo plazo sobre calentadores de tabaco y nuevos sistemas de vaporización para aclarar antes los riesgos para la salud. 5) Ministerio de Sanidad y administraciones locales: ofertas visibles para dejar de fumar, más recursos accesibles en Mallorca —desde servicios de asesoramiento en los municipios hasta terapias de reemplazo de nicotina subvencionadas— apoyarían realmente a las personas, sea cual sea el producto que consuman.

Medidas prácticas

Aunque las Baleares rechazaron una prohibición de fumar en playas y terrazas, en mercados locales como el Mercat de l'Olivar se podrían instalar puestos informativos sobre alternativas a la dependencia de la nicotina. Las farmacias en zonas como Sa Gerreria o Santa Catalina podrían intensificar la orientación hacia la deshabituación y ofrecer asesoramiento integral. Estas medidas no son revolucionarias, pero llegan a la gente donde compra y vive.

Conclusión contundente

La cifra de 64,7 millones de cajetillas vendidas y la caída de casi un cuatro por ciento son señales alentadoras —pero sólo cuentan una parte de la historia. Quien quiera entender realmente la evolución debe ampliar la mirada: a vapes, calentadores de tabaco, sistemas fiscales y a la juventud; y tener en cuenta también propuestas normativas como la nueva prohibición de fumar que afectan espacios públicos. De lo contrario existe el riesgo de que un resultado estadístico positivo oculte nuevos riesgos para la salud. En Mallorca, donde paseos, plazas y playas forman vecindarios estrechos, hacen falta medidas claras y coordinadas en lugar de pequeños éxitos sin perspectiva.

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