Dunas en s’Estanyol, Llucmajor, amenazadas por erosión causada por viento y pisoteo humano, con medidas de protección.

Las dunas de s'Estanyol en Llucmajor están en peligro

Las colinas de arena de s'Estanyol están siendo literalmente desgastadas por peatones y visitantes de la playa. Los expertos advierten: sin medidas de protección pronto desaparecerán.

Dunas de s'Estanyol en peligro: lo que a primera vista parece inofensivo no lo es

Quien en las últimas semanas haya paseado a primera hora por la costa de s'Estanyol quizá ya lo haya visto: en algunos puntos las raíces de los árboles quedan al descubierto, pequeños pinos se inclinan y el perfil suave de las dunas parece erosionado. No por tormentas, sino porque la gente pisa las colinas, se resbala por ellas o simplemente se tumba encima. La pareja con el perro a las 7 de la mañana en la Carrer de s'Estanyol, la clase escolar que por la mañana tomó la ruta corta, o la familia que por la tarde organizó una carrera deslizándose: todos contribuyen poco a poco al desgaste, como refleja Las dunas de s'Estanyol en Llucmajor están en peligro.

Un lugareño que trabaja desde hace décadas en la playa contó que lo ve cada verano: «Al principio son unas pocas personas, luego se convierte en costumbre. Los caminos que nadie ha creado se hacen cada vez más anchos». Cuando la duna respira: cómo s'Estanyol en Llucmajor se pierde poco a poco documenta cómo estos trazos se amplían con el tiempo.

Por qué sucede tan rápido

Las dunas no son una simple acumulación de arena, sino un sistema: plantas y gramíneas mantienen la arena unida, las raíces se entrelazan y ante una tormenta la duna protege el interior. Cuando se destruye la vegetación, la arena vuela o se desliza. Los expertos locales advierten que sin un cambio de comportamiento o medidas de protección las colinas características se reducirán notablemente en pocos años; en algunos tramos existe el riesgo de pérdida total a largo plazo, por lo que recuerdan las directrices europeas sobre conservación de hábitats costeros.

Lo que ayudaría: señalizaciones claras, pasarelas elevadas de madera en los puntos sensibles y paneles informativos en los accesos como la MA-6014. Medidas pequeñas pero efectivas: cerrar los caminos expuestos, plantar especies de gramíneas adecuadas para estabilizar y campañas locales de voluntariado para la replantación, según la información sobre protección del litoral del Ministerio para la Transición Ecológica. Algunos municipios de Mallorca han llevado a cabo proyectos así con resultados visibles, como la iniciativa de Palma debe recortar tumbonas: las superficies de playa se reducen.

Controles, multas — ¿o concienciación?

La Guardia Civil y las autoridades locales hablan de controles, pero los fines de semana y festivos se quedan rápidamente sin personal. Multas más severas podrían ayudar, pero la información también tiene otra vertiente: educar suele ser más efectivo que la disuasión. Cuando los bañistas entienden por qué no es solo «un poco de arena», muchos actúan con responsabilidad.

Ayer hablé con una bióloga de Palma que trabaja en proyectos de dunas. Ella remarcó: «No basta con mostrar fotos de raíces dañadas. Lo importante es explicar a la gente cómo funciona el sistema y cómo cada paso cambia la costa».

Así que: en la próxima visita, por favor no elijan la ruta más corta a través de la duna. Manténganse en los caminos, usen los accesos señalizados y difundan el mensaje. Las dunas de s'Estanyol no son un adorno: son parte de nuestro frágil ecosistema costero. Y pueden restaurarse si empezamos ya.

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