Eva Longoria y miembros del equipo de rodaje en el puerto de Pollensa durante el rodaje de "The Last Sunrise"

Hollywood en Pollensa: Eva Longoria rueda – Pádel, ambiente de festival y la pregunta sobre el beneficio

Un equipo internacional de cine ha elegido Pollensa para «The Last Sunrise». Entre Sa Fortaleza, pádel en el puerto y terrazas de café se ve: el brillo trae movimiento, pero también preguntas sobre quién se beneficia.

Un toque de Hollywood, la verdadera humedad de la mañana: lo que está pasando ahora en Pollensa

Al amanecer la humedad aún se adhiere a los muros de arenisca de la antigua fortaleza Sa Fortaleza, cuando carretes de cable ruedan por el empedrado. Desde hace unos días, al habitual sonido de las gaviotas y los aplausos junto al puerto se ha sumado un nuevo ritmo: sonido en los altavoces, instrucciones en inglés susurrado y de vez en cuando el traqueteo del equipo de cámara. El equipo de «The Last Sunrise» ha elegido Pollensa como decorado —y con él nombres como Eva Longoria, Maia Reficco, Fernándo Lindez y Amaury Nolasco.

El lado positivo: atención, visitantes, pequeños ingresos extra

El efecto inmediato se nota. Las cafeterías de la plaza y del puerto se llenan de miembros del equipo, algunos sastres y maquilladores se alimentan con bocadillos y un rápido cortado. Para algunas propietarias es un recordatorio bienvenido de lo importante que es la visibilidad. Los turistas se detienen, fotografían y algunos esperan un cruce de miradas con las estrellas. El rodaje es una pequeña publicidad para el norte de Mallorca: la luz mediterránea, las callejuelas estrechas y el mar de fondo se venden muy bien.

Y luego está la animación: pausas de Pádel en Bendinat en el puerto, en las que Eva Longoria y Amaury Nolasco se ríen abiertamente y compiten con ímpetu; un entrenador cuenta que los duelos son lo bastante ruidosos como para ahuyentar a los peces. Escenas así muestran una imagen auténtica y sin artificios de Mallorca en los medios: no una alfombra roja, sino la vida cotidiana entre decorados y tazas de café.

La pregunta clave: ¿quién se beneficia realmente, la isla o solo la producción a corto plazo?

Por encantador que parezca, la cuestión central sigue siendo: ¿tras la retirada de los camiones queda solo una historia en Instagram o Pollensa obtiene algo a largo plazo? En festivales como el Evolution Film Festival y grandes rodajes rara vez se habla de efectos colaterales: cortes de calles, cambios en los horarios de entrega para los comercios, mayor presión sobre los aparcamientos y —muy concretamente— el uso de lugares históricos como Sa Fortaleza.

Un set de rodaje aporta dinero a corto plazo: catering, pernoctaciones, servicios locales. Pero a menudo los trabajos técnicamente exigentes los hacen equipos externos, furgonetas con matrícula extranjera y subcontratistas que no siempre se contratan en la isla. La consecuencia: visibilidad sí, pero beneficio estructural más bien limitado.

Lo que rara vez se menciona: clima, conservación del patrimonio y empleos locales

Las producciones cinematográficas necesitan infraestructura —generadores, construcciones de escenarios, iluminación—. Esto plantea preguntas: ¿cómo se gestiona el consumo eléctrico? ¿Qué medidas de protección existen para los muros históricos y la flora en tramos costeros expuestos? Y: ¿se contrata a artesanos, técnicos o figurantes locales o la mayor parte del dinero se queda fuera de la isla?

Estos aspectos suelen pasarse por alto en el debate público. Un set puede trabajar de forma respetuosa y cooperativa, pero eso exige que los ayuntamientos formulen requisitos claros y que los productores estén dispuestos a invertir en la economía local.

Oportunidades concretas y propuestas para Pollensa

¿Qué hacer para que un rodaje sea más que un destello breve en el reloj turístico? Algunas propuestas, pensadas para ser pragmáticas y de impacto local:

1. Fomentar el empleo local: Las autorizaciones podrían incluir condiciones para reservar una cuota de servicios a empresas locales —desde catering hasta apoyo técnico.

2. Comunicación transparente: Informar con antelación a los vecinos sobre horarios de cierre y vías alternativas reduce molestias y malentendidos. Un anuncio en el ayuntamiento o un boletín digital ayudan.

3. Protección de lugares sensibles: Sa Fortaleza no es solo decorado, es patrimonio. Las cargas temporales deberían limitarse y ser obligatorios los controles de restauración tras el rodaje.

4. Control de sostenibilidad: Los productores podrían estar obligados a compensar emisiones o a utilizar energía renovable in situ —un plus para la imagen y el medio ambiente.

5. Visibilidad para la oferta local: Colaboraciones en las que comercios, hostelería o artesanos locales formen parte del diseño de producción crean un efecto publicitario sostenible.

Mirando al futuro: entre la ilusión y el sentido de responsabilidad

La presencia de estrellas como Eva Longoria atrae miradas —y eso es una oportunidad para Pollensa, la isla y sus negocios. Lo importante es que el municipio, los empresarios locales y los productores conciban la colaboración como un proyecto a largo plazo. Así, tras recoger las cámaras quedará más que unos cuantos autógrafos: empleos reales, pocos daños colaterales y quizá una mejor preparación para la próxima visita de invitados de Hollywood.

Quien en las próximas semanas recorra las callejuelas: que mantenga los ojos abiertos, que respete y quizá que haga alguna pregunta al dueño del café de la esquina. A menudo son las pequeñas historias detrás de las cámaras las que finalmente cuentan más sobre el beneficio de un rodaje que cualquier titular.

Nota: Las observaciones se basan en investigaciones in situ y conversaciones con vecinos y prestadores de servicios. Los planes de rodaje aún pueden cambiar.

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