
Palma 2025: segunda ciudad más cara de España – qué significa realmente
Un estudio sitúa a Palma como la segunda ciudad más cara de España. Para inquilinos, comerciantes y quienes se desplazan diariamente significa: cálculos más estrictos y menos margen. Lo que falta en el debate — y qué medidas podrían ayudar de verdad.
Cuando el café con leche de la mañana de repente sabe a vida más cara
Se escucha en la Plaça: el tintineo de las tazas de espresso, el grito lejano de un vendedor de frutas y gente que calcula al pagar. El estudio que sitúa a Palma entre las ciudades más caras de España suena en el papel como algo abstracto. Pero en las calles alrededor del Mercat de l’Olivar, en Santa Catalina y en el Paseo Marítimo se hace tangible: en forma de una cesta de la compra más pequeña, un presupuesto familiar tenso y miradas más largas a la factura de los suministros.
Vivienda: la verdadera trampa de los costes
El estudio indica una renta media de 2.110 € para alrededor de 90 m² — no es lujo, más bien un piso tipo de tres habitaciones en barrios céntricos como la Genueser Straße o El Terreno. Ahí es donde vivir en Palma deja de ser solo agradable y se vuelve para muchos sencillamente difícil. Familias jóvenes, empleados del turismo y artesanos que trabajan aquí lo notan más que el turista ocasional que solo paga un fin de semana. Además, las zonas periféricas superan la marca de 300.000 euros, lo que complica también a quienes buscan comprar.
No es un problema singular: energía, alimentos, movilidad
A esto se suman facturas de electricidad más altas, precios más caros en el supermercado y en la gasolinera. Quien tiene que desplazarse regularmente al polígono o al puerto lo nota en la factura mensual. Una cerveza en el bar, la compra semanal rápida, la calefacción —todo se acumula. Las empresas reaccionan: las tiendas pequeñas se lo piensan dos veces antes de aumentar las horas de personal; los artesanos calculan de forma más conservadora. El efecto: menos flexibilidad y un crecimiento económico más lento a nivel de barrio.
Lo que suele quedar fuera del debate público
La pregunta central es: ¿puede Palma mantener su atractivo como ciudad para la gente que vive aquí si el coste de la vida sigue subiendo? Tres aspectos rara vez reciben la atención necesaria en los titulares:
Primero: el papel de los alquileres vacacionales de corta duración. Cuando pisos desaparecen del mercado de alquiler permanente, la presión sobre el resto aumenta. Segundo: la eficiencia energética de las viviendas antiguas. Muchos pisos en la isla datan de épocas sin aislamiento moderno; las facturas elevadas suelen ser consecuencia de una mala construcción. Tercero: la estacionalidad del empleo en el turismo, que hace los ingresos volátiles y complica la planificación familiar.
Personas en el lugar – observaciones concretas
María, del Mercat de l’Olivar, cuenta que los clientes habituales ahora preguntan más por ofertas y optan por marcas más económicas. Un taxista cerca del ayuntamiento relata la aparición de viajes compartidos que antes eran poco habituales. Esos pequeños cambios cotidianos suman un cambio social notable: los vecindarios gastan menos, se activan redes de solidaridad—pero a menudo no es suficiente.
Soluciones prácticas y políticamente realistas
¿Qué respuestas hay que vayan más allá de las palabras vacías? A corto plazo ayudan alivios puntuales: ayudas transparentes para hogares con bajos ingresos, revisiones energéticas dirigidas a los edificios más antiguos y frenos temporales en el precio de la electricidad para los grupos más afectados. A medio plazo, Palma necesita medidas estratégicas:
- vivienda pública municipal y modelos innovadores como cooperativas de vivienda, que reduzcan la presión sobre el mercado privado.
- Regulación y mayor control de los alquileres de corta duración, combinado con incentivos para recuperar vivienda de uso permanente.
- programas del IDAE sobre rehabilitación energética: edificios antiguos bien aislados reducen a largo plazo la factura eléctrica y la dependencia de precios externos.
- Mejorar la conexión de los barrios periféricos con el centro, para que mudarse a la periferia no aumente automáticamente los costes de movilidad.
Qué pueden hacer ciudad y vecindario
La administración municipal tiene la responsabilidad, pero el vecindario no debe quedarse solo mirando. Cooperativas, comedores vecinales, tarifas eléctricas compartidas para pequeños comercios y consorcios de compra local pueden aliviar la presión a corto plazo. También más transparencia en los gastos: los caseros que ofrecen facturas abiertas generan confianza y ayudan a desenmascarar los costes ocultos.
Conclusión: Palma sigue viva, pero el equilibrio peligra
Palma sigue siendo una ciudad con playa, calles y mercados. Pero si la vida diaria está cada vez más determinada por el saldo de una cuenta, eso cambia no solo los hábitos de vivienda y consumo, sino a largo plazo también el rostro de la ciudad. La tarea principal ahora es mitigar las penurias inmediatas y al mismo tiempo dar pasos estructurales que aseguren una vida asequible de forma duradera. De forma pragmática: quien se mude ahora debería revisar con especial cuidado los costes de los suministros —los impulsores ocultos del precio suelen estar en los radiadores y en los contadores eléctricos.
Consejo práctico: preguntar a los vecinos, pedir recomendaciones a artesanos locales, buscar productos de temporada en el mercado semanal —pequeños ahorros suman al final del mes.
Noticias similares
Derribo en Bendinat: ¿Quién elimina realmente las cargas del pasado en la costa de Mallorca?
El Gobierno de las Islas Baleares ha autorizado el derribo de un edificio de varias plantas en Cala Oli (Bendinat). ¿Qui...

Cocaína en una lata de Lacasitos: detención en Artà y las preguntas abiertas
Durante un control de Año Nuevo en Artà, la Guardia Civil halló en una lata de Lacasitos 26 porciones empaquetadas de po...

Aullidos nocturnos en El Arenal: cuando las alarmas roban el sueño
Durante semanas una alarma estridente en un hotel cerrado por la temporada en El Arenal interrumpe el descanso nocturno....

¿Quién encontrará un hogar en Mallorca en 2026?
55.000 personas buscarán en 2026 en Mallorca una vivienda — y 24.000 contratos de alquiler vencen. Una comprobación de l...

Olivia, la primera bebé de Año Nuevo de las Baleares 2026: una mañana en Son Espases
El primer bebé de Año Nuevo de las Baleares nació en Palma: la pequeña Olivia llegó al mundo a las 0:50 horas en el hosp...
Más para descubrir
Descubre más contenido interesante

Descubre las mejores playas y calas de Mallorca con SUP y esnórquel

Taller de cocina española en Mallorca
