Casa deshabitada en Peñón frente al mar, ocupada durante meses; refleja tensiones del mercado de viviendas en Mallorca.

¿Vistas al mar gratis? Ocupas en el Peñón sacan de quicio a los vecinos de Palma

En el barrio costero Es Coll d’en Rabassa varios jóvenes han ocupado un edificio vacío junto al mar. Los vecinos denuncian ruido, basura y un cable de electricidad que sigue funcionando: las autoridades están llamadas a actuar.

Justo junto al agua, pero sin paz

Quien pasea por Es Coll d’en Rabassa junto al Peñón, en el Paseo Marítimo de Palma: buen aspecto, rincones descuidados y pocos aparcamientos, lo ve enseguida: un edificio viejo y deteriorado, antes usado para la cría de bogavantes, que ahora habitan varios hombres. Han colocado sillas en la amplia terraza, colgado sombrillas, aparcado una tortuga hinchable y —sí— ondea una bandera española. Para algunos es provocación; para otros, un recurso desesperado.

¿Cómo lo han habilitado?

Los vecinos estiman que en la planta superior viven unas diez personas. En la azotea han improvisado un espacio común: tumbonas, mesas y una pequeña barbacoa. Por las noches a veces se oye música alta desde allí, los fines de semana aumenta el tráfico y con frecuencia aparece basura junto al camino. Algunos residentes dicen que la casa está ocupada desde la primavera; otros creen que el grupo publica videos en redes sociales —con vistas al mar incluidas—.

Problemas con la electricidad, la seguridad y la paciencia

Lo más molesto, según los vecinos, es que a pesar del uso ilegal parece que la conexión eléctrica funciona. ¿Por qué? ¿Quién paga el contador? Preguntas sin respuesta. Hubo varios controles policiales, cuentan en el barrio, pero no se alcanzó una solución duradera. La consecuencia: inseguridad, debates en los cafés de la avenida y correos al Ajuntament de Palma sobre la Subida de precios en la Playa de Palma: ¿Quién paga la playa?.

«Se oye el bajo hasta las 23:00», dice un vecino que vive aquí desde hace diez años. Otra vecina menciona que con niños pequeños ya no quiere salir al paseo del Peñón por la tarde. Frases que parecen inofensivas, pero se acumulan: falta de sueño, basura y un estatus legal poco claro.

Un rompecabezas mayor

El problema no es solo una casa junto al mar. Refleja una situación más amplia en la isla: inmuebles vacíos, largas listas de espera para vivienda en el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y personas que tienen que improvisar. Políticos y autoridades se enfrentan a obstáculos legales; los desahucios son complejos y largos.

Al mismo tiempo hay comprensión hacia quienes no encuentran alternativa. En las calles de Palma cada vez se ven más personas que trabajan pero no consiguen una vivienda. Para muchos ese es el trasfondo triste que explica estos incidentes —sin llegar a justificarlos automáticamente.

¿Y ahora qué?

Los vecinos piden una actuación más decidida, mientras los servicios sociales y la política reclaman soluciones que vayan más allá de operaciones policiales: más vivienda asequible, reglas claras para los inmuebles vacíos y vías rápidas de mediación. Hasta entonces, la casa del Peñón seguirá siendo un símbolo visible de uno de los mayores retos de Mallorca: mantener la vivienda asequible sin romper los vecindarios; y, en paralelo, los debates sobre la Palma adjudica concesiones de playa 2026–2029: millones, normas y pérdida de arena.

Quien pase por el Peñón al atardecer puede pensar: bonita vista, historia triste. Así es la realidad —mar incluido, pero no gratis para todos.

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