
Peter Maffay en Ca'n Sureda: una fiesta en la finca por la música y los niños
En la finca Ca'n Sureda en Pollenca se unieron música, cocina local y un objetivo social claro: el proyecto Tabaluga ayudará en el futuro a más niños en las Baleares.
Una fiesta en la finca con corazón en los olivos de Pollença
La tarde del 3 de octubre la finca Ca'n Sureda se transformó en un lugar donde convergieron música y solidaridad. Autobuses lanzadera se desplazaban lentamente entre los olivos de brillo plateado, una ligera brisa del norte acariciaba las terrazas y en el ambiente flotaba el aroma de verduras a la parrilla y de una tarta de almendra recién horneada. Aproximadamente 500 invitados se reunieron: familias, seguidores acérrimos y vecinos del mundo cultural y mediático.
Música, encuentros y pequeñas sorpresas
El escenario fue deliberadamente sencillo —nada de glamour, mucha cercanía—. Peter Maffay llegó con naturalidad, habló abiertamente con su público, sonrió y buscó en todo momento el contacto visual directo. Además de una joven banda de rock local actuaron voces que se quedaron en la memoria: por ejemplo, Roberta Fauteck fue ovacionada por su voz clara. El actor Henning Baum, como era de esperar en un visitante desenfadado, tuvo una breve aparición sorpresa, dio una palmadita en el hombro al anfitrión y desapareció de nuevo entre mesas y gente.
En el patio zumbaban conversaciones, los niños corrían con helados en la mano, un burro y gansos revoltosos se mezclaban entre los asistentes. En el puesto de la tienda de la finca Mad Donkey de Kai Pechtold se intercambiaban limonadas artesanales, aceite de oliva y pequeñas delicias. Fue esa convivencia sin estridencias lo que hizo que fuera más que un evento de famosos: un encuentro con sentido.
El proyecto Tabaluga: un acuerdo con peso
El núcleo real del día no fue solo la música, sino un paso concreto: la firma de un acuerdo entre el Consell de Mallorca y el Consell de Menorca para afianzar el proyecto Tabaluga en las Baleares. A continuación, una delegación llevó a los invitados interesados a la cercana finca Can Llompart, un lugar donde cada año se atiende a cientos de niños traumatizados. La visita mostró lo tangible que puede ser la ayuda en el lugar.
El apoyo de los grupos de fans quedó especialmente patente: los llamamientos de recaudación dieron resultado. El grupo Auf Ewig Maffay entregó la impresionante cifra de 16.000 euros. Cifras así dejan claro que no se trata solo de nostalgia, sino de ayuda real para niños que necesitan apoyo.
Por qué esto significa más para Mallorca que un buen día
Este tipo de eventos reúnen varias cosas: visibilidad para proyectos sociales, ingresos para proveedores locales y una experiencia comunitaria en la temporada baja. Una fiesta en Ca'n Sureda no es un gran evento en la ciudad, sino una iniciativa con los pies en la tierra que fortalece a los actores locales —desde la tienda de la finca hasta la escena musical. Para Pollença eso significa: cultura, compromiso social y turismo pueden convivir si se conectan de forma consciente.
Una mirada esperanzadora al futuro
Cuando las últimas notas de guitarra se perdieron entre los olivos y los invitados emprendieron el camino a casa, quedó la sensación de haber vivido algo con sentido. Peter Maffay, acompañado de amigas y familias, mostró cómo la fama puede usarse para abrir puertas. El proyecto Tabaluga ahora tiene impulso en las Baleares, las iniciativas locales recibieron apoyo —y en algún lugar alguien se llevó la receta de la tarta de almendras.
Estos días no solucionan todos los problemas, pero son un comienzo: pequeños pasos, donaciones concretas y la oportunidad de que en el futuro más niños reciban ayuda. Y quién sabe —quizá la fiesta se convierta en una tradición periódica que conecte música, humanidad y las Baleares de forma sostenible.
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